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IN MEMORIAM FALLECE RAFAEL ALBERTI BIOGRAFÍA BIBLIOGRAFÍA ENLACES
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Marinero en tierraCal y cantoSobre los ÁngelesLXXV Balada del andaluz perdido |
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Marinero en tierra
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Cal y cantoCarta abierta(Falta el primer pliego) ... Hay peces que se bañan
en la arena
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De lona y níquel, peces de las
nubes,
bajan al mar periódicos y cartas. (Los carteros no creen en las sirenas ni en el vals de las olas, sí en la muerte. Y aún hay calvas marchitas a la luna y llorosos cabellos en los libros. Un polisón de nieve, blanqueando las sombras, se suicida en los jardines. ¿Qué será de mi alma, que hace tiempo bate el récord continuo de la ausencia? ¿Qué de mi corazón, que ya ni brinca, picado ante el azar y el accidente? Exploradme los ojos, y, perdidos, os herirán las ansias de los náufragos, la balumba de nortes ya difuntos, el solo bamboleo de los mares. Cascos de chispa y pólvora, jinetes sin alma y sin montura entre los trigos; basílicas de escombros, levantadas trombas de fuego, sangre, cal, ceniza. Pero también, un sol en cada brazo, el alba aviadora, pez de oro, sobre la frente un número, una letra, y en el pico una carta azul, sin sello. Nuncio -la voz, eléctrica, y la cola- del aceleramiento de los astros, del confín del amor, del estampido de la rosa mecánica del mundo. Sabed de mí, que dije por teléfono mi madrigal dinámico a los hombres: ¿Quién eres tú, de acero, estaño y plomo? -Un relámpago más, la nueva vida. (Falta el último pliego) |
Sobre los ángelesParaíso perdidoA través de los siglos,por la nada del mundo, yo, sin sueñó, buscándote. Tras de mí, imperceptible, sin rozarme los hombros, mi ángel muerto, vigía. "¿Adónde el Paraíso, sombra, tú que has estado?" Pregunta con silencio. Ciudades sin respuesta, ríos sin habla, cumbres sin ecos, mares mudos. Nadie lo sabe. Hombres fijos, de pie, a la orilla parada de las tumbas, me ignoran. Aves tristes, cantos petrificados, en éxtasis el rumbo, ciegas. No saben nada. Sin sol, vientos antiguos, inertes, en las leguas por andar, levantándose calcinados, cayéndose de espaldas, poco dicen. Diluidos, sin forma la verdad que en sí ocultan, huyen de mí los cielos. Ya en el fin de la tierra, sobre el último filo, resbalando los ojos, muerta en mí la esperanza, ese pórtico verde busco en las negras simas. ¡Oh boquete de sombras! ¡Hervidero del mundo! ¡Qué confusión de siglos! ¡Atrás, atrás!¡Qué espanto de tinieblas sin voces! ¡Qué perdida mi alma! "Ángel muerto, despierta. ¿Dónde estás? Ilumina con tu rayo el retorno." Silencio. Más silencio. Imóviles los pulsos del sinfín de la noche. ¡Paraíso Perdido! Perdido por buscarte, yo, sin luz para siempre. |
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El ángel buenoUn año, ya dormido,alguien que no esperaba se paró en mi ventana. "¡Levántate!" Y mis ojos vieron plumas y espadas. Atrás montes y mares, nubes, picos y alas, los ocasos, las albas. "¡Mírala ahí! Su sueño, pendiente de la nada." "¡Oh anhelo, fijo mármol, fija luz, fijas aguas móviles de mi alma!" Alguien dijo: "¡Levántate!" Y me encontré en tu estancia. |
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El ángel de los númerosVírgenes con escuadrasy compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4... El ángel buenoDentro del pecho se abrencorredores anchos, largos, que sorben todas las mares. Vidrieras, que alumbran todas las calles. Miradores, que acercan todas las torres. Ciudades deshabitadas se pueblan, de pronto. Trenes descarrilados, unidos marchan. Naufragios antiguos flotan. La luz moja el pie en el agua. ¡Campanas! Gira más de prisa el aire. El mundo, con ser el mundo, en la mano de un niña cabe. ¡Campanas! Una carta del cielo bajó un ángel. El ángel cenicientoPrecipitadas las lucespor los derrumbos del cielo, en la barca de las nieblas bajaste tú, Ceniciento. Para romper cadenas y enfrentar a la tierra contra el viento. Iracundo, ciego. Para romper cadenas y enfrentar a los mares contra el fuego. Dando bandazos el mundo, por la nada rodó, muerto. No se enteraron los hombres. Sólo tú y yo, Ceniciento. |
El ángel ángelY el mar fue y le dio un nombrey un apellido el viento y las nubes un cuerpo y un alma el fuego. La tierra, nada. Ese reino movible, colgado de las águilas, no la conoce. Nunca escribió su sombra la figura de un hombre. El ángel buenoVino el que yo quería,el que yo llamaba. No aquel que barre cielos sin defensas, luceros sin cabañas, lunas sin patria, nieves. Nieves de esas caídas de una mano, un nombre, un sueño, una frente. No aquel que a sus cabellos ató la muerte. El que yo quería. Sin arañar los aires, sin herir hojas ni mover cristales. Aquel que a sus cabellos ató el silencio. Para, sin lastimarme, cavar una ribera de luz, dulce en mi pecho, y hacerme el alma navegable. |
LXXV Balada del andaluz perdido
(De Balada y canciones del Paraná, 1953-1954).
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