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Retazos del bien (y el mal) decir
por Emilio Bernal Labrada


"Perder un examen".

Un anuncio que anima a las mujeres a acudir al médico periódicamente para hacerse pruebas que detecten el cáncer nos habla de una señora que, tras un episodio que le hizo pasar un susto, ya "nunca pierde un examen". No sé como nadie va a perder un examen, a no ser que sea uno de esos que le hacen como parte de un curso escolar y que, por estar escrito en papel, puede extraviarse o, si se quiere, traspapelarse. Por ejemplo: "se me perdió el examen de aritmética entre tantos papeles".

Lo cual nos indica que, en todo caso, habría que ponerle un "se" de intensificación, así: "no se lo pierda". Pero eso se dice más bien de algo ameno y divertido, como un festejo, un espectáculo, etc. Algo que inspire ganas o entusiasmo, que represente un esparcimiento del ánimo. Y no creo que ningún procedimiento médico inspire otras ganas que las de tragarse rápidamente la dichosa medicina --o lo que sea-- y salir disparado de la consulta.

Mejor, mucho mejor, sería decir que ahora esa señora "nunca deja de hacerse la prueba", ya que pudiera significarle un importante resguardo para su salud.



"Someter la aplicación".

Bueno, si "someter" es, etimológicamente, "meter por debajo", entonces nos querrán decir que hay que meter la aplicación por debajo de algo, digamos la puerta, ¿no?

Pero, un momento, ¿qué tipo de "aplicación" será esa? No tenemos la menor idea, porque en español no es cosa material que se pueda deslizar por una rendija ni por nada, sino lo contrario. El diccionario indica que es algo así como empeño y asiduidad con que se hace una cosa, como por ejemplo, el estudio. "Es un niño muy aplicado", se dice, y ya sabemos que significa "estudioso".

No es, aunque no se crea, un formulario (inglés: "application") que se presenta para obtener empleo. Eso, en la lengua de Castilla, tiene otro nombre: "solicitud".



El "pero" y el "sino".

Por obra y gracia del inglés, idioma que para esas dos voces tiene una sola ("but"), se está desplazando nuestro "sino". Y no hablo del sustantivo, que significa destino, sino (fíjense bien) de la conjunción adversativa que indica sustitución, oposición o contraste. Por ejemplo: no fue ella, sino él; no lo entendió bien, sino mal; no huyó, sino que se entregó; no comió, sino que bebió; no tomó su medicina, sino solo aspirina.

En los primeros dos ejemplos, noten que no es posible sustituir "sino" con "pero", porque la frase carecería de sentido. En los demás, el "pero" (suprimiendo el "que") le cambiaría el significado.

Bueno, así y todo resulta que muchos hacen la traducción literal del inglés y emplean "pero" cuando lo que corresponde es "sino", cosa bien distinta. Lo cual pudiera ser nuestro sino, si no (dos palabras) tenemos más cuidado.



© Emilio Bernal Labrada   ( Todos los derechos reservados por el autor )
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