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La desaparición de Miami por Emilio Bernal Labrada No, no es un maquiavélico plan del poderoso y fidelísimo personaje que se ha afincado al sur de la península floridana desde hace casi una eternidad, aunque no dudamos que ello respondería a un devotísimo deseo suyo. Pero por un momento lo pensamos. Se trató de un programa de noticias en que nos advirtieron que, debido a no sé qué nuevo plan, van a "hacer desaparecer a Miami", y que quizá los residentes verían "desaparecer su ciudad". Siguieron diciendo que se cuestiona seriamente si "Miami debe seguir existiendo". En vista de semejante amenaza, no sé si los miamenses van a tener que salir huyendo en cualquier momento, o si van a quedarse y aguantar, como lo han hecho con tanta valentía con los huracanes que periódicamente los azotan. Por suerte, nos alivia participarles que nuestros amigos los periodistas televisivos se referían al sistema de gobierno de la hermosa urbe sureña, y no, claro está, a la presencia física de su ciudad. Lo que nos hace preguntar: ¿si es eso lo que querían decir, por qué no lo expresaron así? |
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"Estaremos ahí" en caso de "daños personales" Nuestros amigos, los abogados, tienen la costumbre de decirnos en sus anuncios televisivos que "estarán ahí" para ayudarnos. (¿Será para ayudar a vaciarnos los bolsillos?) Vamos a averiguar dónde es ese "ahí" para alejarnos del lugar, por si acaso. Porque ese "ahí", amigos, es cosa del inglés, idioma en que nos dicen constantemente "we’ll be there" para indicar que van a estar presentes, a nuestro lado, para apoyarnos en cualquier circunstancia adversa. En nuestro idioma eso de "estar ahí" es demasiado nebuloso para darnos la (poca) confianza que quieren infundir en nosotros. Sencillamente porque "ahí" puede ser cualquier parte: en su casa, en China o en la Luna. Sepan ustedes, amigos letrados, que en el idioma nuestro ese concepto se expresa de otra manera: "estamos listos para ayudarle" o bien "estamos listos y dispuestos...". Ahora bien, vamos a lo de "daños personales", frasesita que todos --absolutamente todos-- los abogados emplean en los anuncios publicitarios que difunden por la prensa escrita y aérea estadounidense. Cualquiera se devana los sesos tratando de averiguar lo que quieren decir, ya que todos los daños son personales, incluso los que afectan a la propiedad, pues si la propiedad es de uno, ya se trata de algo personal, ¿no? Para solucionar el misterio tenemos que ir al inglés, en que vemos que "personal damages" es la frase de rigor para casi cualquier clase de adversidad. ¿Que cómo se expresaría en español común y corriente?: la fórmula nuestra es muy sencilla: "daños y perjuicios". Y si se quiere abarcar algo que en grado sumo entraña lo físico y "personal", por no decir lo íntimo, pues agréguese una palabra: "lesiones". |
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Niños que duermen "en el estómago" Nos dicen en un programa, al darnos consejos sobre los bebés, que no conviene que los "niños" (parece que de repente ya no son tan bebés) duerman "en el estómago", ya que puede provocar una tragedia: es decir, la muerte por asifixia. Bueno, nunca hemos sabido de nadie --ni niño ni adulto--, que duerma en ese lugar, ya que es mucho más cómodo dormir en la cama, o en último caso en un sofá. Nos imaginamos que han copiado la frase del inglés ("on their stomach"), ya que así se dice en la lengua de Shakespeare. En la de Cervantes, en cambio, la preposición "en" es para indicar lugar --en un hotel, en un dormitorio, en la cama, etc.-- y no la posición del cuerpo. Para eso tenemos preposiciones distintas, como "sobre" o "encima" --se durmió sobre un tapete, encima de una tarima--. Pero en todo caso nuestro giro clásico, por así llamarlo, es otro: "boca abajo" o "boca arriba". Y dejen el estómago para lo que sirve, que es la digestión y no el sueño. © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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