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La (escasa) importancia de llamarse Ernesto Errores históricos de traducción Habiéndose cumplido recientemente el centenario de la obra de teatro del título, del inmortal Oscar Wilde, es oportuno señalar un garrafal error de traducción, ya histórico y por consiguiente prácticamente irreparable. Adivinen ustedes cómo se debió haber llamado la obra. ¿Se dan por vencidos? Bien, es difícil sin un buen conocimiento del inglés y un análisis retórico del título original. Pregúntese el lector: ¿por qué va a tener importancia llamarse Ernesto? ¿O Juan, o Pedro, o Zutano? El caso es que no la tiene, porque lo sustancial no es el nombre, sino la esencia. Bien lo dijo Shakespeare: "Una rosa, como quiera que se llamase, tendría la misma fragancia". Queda bien claro, pues, que ese no es el sentido que quiso darle Wilde a su título. Pero vamos al grano. Sencillamente, The Importance of Being Earnest es un juego de palabras, siendo que Ernest, nombre de pila --pseudónimo que usa uno de los personajes de la obra--, se pronuncia igual que earnest, que significa 'severo', 'serio'. Fíjense que Wilde escribió el título así, con a, Earnest, lo que significa que hacía hincapié en la cualidad, y no en el nombre, que se escribe sin a (no por llevar mayúscula es necesariamente nombre propio, ya que en inglés todas las palabras importantes de un título van así). Más aun, Wilde se burlaba de la ponderación que se daba en esa época victoriana a la severidad o seriedad espiritual. De lo que se desprende que el retruécano del famoso autor daba a entender:
En el próximo artículo otro error histórico de traducción: "Cabo de Hornos". © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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