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Los cuarentavos grammies ... Aunque estamos muy complacidos de contar con un nuevo país hispanohablante llamado Estados Unidos, lo cierto es que está dándole algunos dolorcillos de cabeza al idioma de Cervantes. Así --juro por San Jerónimo, santo patrono de los traductores y trasladante de la sagrada Biblia que las palabras del título son cita textual-- nos habló la presentadora al relatarnos los pormenores de la ceremonia de presentación de los "Premios Grammy" celebrada en Nueva York en estos días --y más de una vez, por cierto--. Y claro, como todo ello entró por "la carpeta roja", lo único que nos queda por decir es: ¡auxilio, que se ahoga el idioma en un mar de ...! Bueno, como decía aquel sabroso dicho de mi tierra, "Mejor que me calle, que no diga nada..." Pero ya sabemos como son las cosas. Cuando se dé la centésima edición de este galardón musical, serán "los centavos" premios, ¿no? Y al llegar a 200 serán los "doscientosavos". Pregunta: ¿no será que están confundiendo los "Gramáticos" con las maniáticos o, mejor dicho, los ordinales con las fracciones? Puesto que la terminación "avo" indica fracción --la octava parte de 800 equivale a 100--, entonces un "cuarentavo" de un Grammy sería la representación del gramófono (antigua versión del fonógrafo) dividida en cuarenta partes, ¿no? |
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Y no hablemos de la "carpeta roja" por donde entraron los "nominados" ("léase candidatos"), que deben haberse apretujado bastante, puesto que para nosotros una "carpeta" es un legajo o cartapacio en el que se guardan papeles. ¿No sería que los candidatos a las diferentes categorías del premio (que ya son tantas que casi todo el mundo sale con media docena de "estatuillas" a cuestas) hacen su entrada triunfal o entrada "a bombo y platillo" en el excelso claustro de Radio City Music Hall? Por lo menos, nada tiene que ver ello con alfombra (carpet), ni tampoco da la idea que sugiere en inglés eso de "red carpet", que equivale a lujo, gala, festejo o suntuosidad. También nos dijeron los simpáticos presentadores, varias veces, que los ganadores se llevarían un premio "a casa", lo cual, aparte de bastante desusado en español, nos suena muy sospechosamente al dicho inglés "take home", que equivale entre nosotros a "ganárselo", "salirse con el galardón", o simplemente "llevárselo". Nos parece que a dónde se lo lleva --si a su casa, a la oficina o a casa de su novia--, ya es casa y cosa aparte, que sólo a los laureados les compete decidir. Ah, y casi nos olvidábamos de comentar eso de "los Grammies", es decir, esa curiosa pluralización (y por si fuera poco, ¡plural a la inglesa!). Si fuéramos a seguir ese patrón, entonces ya no hablaríamos de los Premios Nobel (acento prosódico en la e, por favor, porque aunque don Alfredo, el inventor de la dinamita, era muy noble de corazón, su apellido --en sueco y por lo tanto en los demás idiomas-- lleva el acento en la última sílaba, o sea "Nobél"). Conforme a ese principio habría, naturalmente, que hablar de lo inaudito: de los "Premios Nobeles", y los de la academia cinematográfica hollywoodense serían los "Premios Oscares". |
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Nada, que para facilitarles la presentación a nuestros queridos amigos del "Especial" farandulero vamos a darles una fórmula bien sencilla para estos casos: "la cuadragésima edición de los Premios Grammy" o, si les parece demasiado formal, "la edición número cuarenta..." Ah, y por favor dejen la "carpeta roja" en la oficina para los trámites burocráticos, pues en la ceremonia de la premiación está un poquitín fuera de lugar. Y como estamos en época de carnaval, no faltaba la traducción del término francés usado con referencia a las carnestolendas de Nueva Orleans, o sea al "Mardi Gras". Según la versión que amablemente nos han dado nuestros amigos de la Poca Visión para que entendamos de qué se trata, equivale a "Martes Gordo". Gracias, pero si vamos a irnos por la vía literal, esa sí que está "gorda". Ese día, que es el anterior al miércoles de ceniza y por lo tanto el último antes de la cuaresma, se conoce en la cultura nuestra sencillamente como "martes de carnaval". Dejémosle la "gordura" al francés, que tendrá sus motivos para dejarse seducir por ella, ¿no les parece? © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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