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¿"Caramelos" para Hilary, o Clinton?
por Emilio Bernal Labrada


Las noticias de un canal televisivo importante nos dejan, cuando no atónitos, confusos. En una sola edición noticiera nos han dado varias joyitas que son dignas de comentario y, si es posible, de análisis.

Primero, que ese admirable y joven púgil mexicoamericano, Oscar de la Hoya, tuvo una singular cita profesional con Ike Quartey, de Ghana, respecto a lo cual nos ha dicho la presentadora que fue "un combate cardíaco" (pronunciándolo "cardiáco", por cierto). No sabemos qué será eso de "cardíaco", a no ser que el encuentro fuera "de corazón a corazón", lo que nos parece algo más adecuado al Día de San Valentín --fue justo en la víspera del Día de los Enamorados cuando tuvo lugar-- que a una pelea boxística. Es cierto que en los países hispanohablantes los narradores y comentaristas deportivos observan muchas veces que un emocionante final de partido "no es apto para cardíacos". Pero de ahí a que nos digan que se trata de "un combate cardíaco", bueno, digamos que hay mucho trecho.

Ese mismo Día de los Enamorados, nos dio la misma presentadora una noticia relativa a la pareja formada por el señor Presidente Clinton y su esposa Hillary, dándonos a conocer que la primera dama llevaba con orgullo un prendedor en forma de corazón y que al preguntársele su procedencia apuntó complacida hacia su esposo. Hasta aquí muy bien. Pero luego agregó la presentadora una asombrosa observación, que copiamos textualmente a continuación: "Clinton le regaló caramelos a Hillary en una diferencia de trato desde que estalló el escándalo sexual".

Primero, mucho dudamos que le haya regalado "caramelos" --traducción literal de "candy"--, pues es cosa que en la cultura nuestra se da a los niños, y la primera dama, con todo respeto, ya no es ninguna niña. El término "candy" no puede interpretarse al pie de la letra, pues es genérico y significa cualquier cosa dulce, como chocolates, bombones, etc., que fue con toda probabilidad lo que le obsequió el presidente a su esposa. Por otra parte, la atención dada por el presidente a su señora no puede decirse que representara "una diferencia de trato", pues lo que cambió no fue el trato que le dio él a ella, que siempre ha sido atento --al menos en público--, sino al revés, el que ella le dio a él. Era público y notorio que, cuando el escándalo estuvo en su apogeo, ella le demostraba un marcado desdén. Y conste que no la culpamos, sino que lo decimos únicamente en honor a la verdad.

Por último nos comunicaron, en un segmento sobre la ayuda dada por las Fuerzas Armadas de EE.UU. a El Salvador con motivo de un grave desastre natural, que la "Fuerza de Tarea" norteamericana se retiraba luego de haber cumplido su misión humanitaria. Nos preguntábamos si sería una "fuerza de tarea" o una "tarea de fuerza", que sería cosa bien distinta, hasta que dimos con la clave: el inglés "Task Force". Así se le llama en la jerga militar a una "agrupación táctica", si se trata de acciones bélicas, y a un "grupo de trabajo" o "unidad especial" si se le encarga una actividad pacífica.

Lo que es tarea de mucha "fuerza" es ponernos a creer que hay "combates cardíacos" y que los "caramelos" son el regalo con que se siguen agasajando mutuamente las parejas de edad madura. En todo caso, ¿no serían los "caramelos" el regalo que le dio el Senado a Clinton al concluir el proceso de impugnación?



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