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El Cabo de Hornos Serie: errores históricos de traducción La historia nos depara muchos errores de traducción, totalmente desconocidos para la mayoría de los mortales que no son traductores o lingüistas. Entre ellos se destacan los topónimos, por una razón muy sencilla que resulta evidente al conocerse el nombre en el idioma originario. Por ejemplo, pregúntese el lector de dónde surgió ese curioso nombre "Cabo de Hornos" en una región que, lejos de tener nada que ver con hornos, soporta un frío de los mil demonios. Estando como está muy próximo al polo sur, ese cabo de calor tiene bien poco, siquiera durante el verano austral. Vamos al origen, que es holandés-inglés: Cape Horn. Resultaría fácil conjeturar que procede de la forma cornuda del Cono Sur americano, que se transliteró "Hornos". Pero no. Su origen se debe al explorador Willem Cornelis Schouten, que dobló el cabo por vez primera en 1616, y le puso Hoorn en honor del desconocido pueblecito holandés donde nació. En inglés, el nombre perdió una "o" quedándose en Horn (lo que es lógico, pues los holandeses pronuncian la ‘o’ doble como en español 'coordinar'), y los españoles, confundidos, hicieron su propia transliteración a "Hornos". De ahí el equívoco topónimo. El Canal de la Mancha La toponimia francesa, como la de muchas otras lenguas, se basa mucho en la forma de las regiones. He aquí otra confusión de género muy parecido al anterior, pues tiene que ver con el nombre extranjero de un accidente geográfico, cuya copia al pie de la letra en español constituye un garrafal error. Si ese brazo de mar tuviera algo que ver con la región del Quijote, santo y bueno, "Canal de la Mancha". Pero nada de eso. Resulta que en el idioma de Voltaire y Víctor Hugo el canal se llama La Manche, cosa muy lógica, pues manche significa "manga", y el canal indudablemente tiene forma de manga: es largo y estrecho. Bueno, ni que decirles tengo que nuestra "Mancha" viene directamente de la ortografía francesa de "manga", y nada tiene que ver con ninguna mancha en el agitado estrecho marítimo que separa a Francia de Inglaterra. Y así, el canal que debió ser "de la Manga" se volvió "de la Mancha". En resumen, ni hornos ni manchas tienen nada que ver con los respectivos accidentes geográficos así nombrados. © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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