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¿El juicio político de quién? por Emilio Bernal Labrada La cadena de la Poca Visión insiste en seguir cometiendo los más garrafales errores, pero este se lleva el premio gordo. Cabe en cualquiera de las dos categorías de nuestra columna --en esta, "Nuestro idioma de cada día", y en la serie de "Errores históricos de traducción", o mejor, en ambas a la vez--. Hoy nos han dicho tranquilamente que "el último presidente de EE.UU. en haber sido sometido a juicio político ("impeachment") fue Andrew Jackson". Y siguieron diciendo, "fíjense, a pesar de todo, hoy en día aquí está su imagen en el billete de veinte dólares (muestran el billete en pantalla)", como desacreditando la legitimidad del proceso. Pequeño error: a Andrew Jackson, recia figura del Partido Demócrata y séptimo presidente del país, nadie lo enjuició. Lo eligieron en 1828 y ocupó la primera magistratura hasta el último día de su mandato, en 1832. El que sufrió despiadados ataques y proceso de enjuiciamiento político fue otro presidente del mismo nombre propio, Andrew Johnson, decimoséptimo presidente. Este fue, casualmente, discípulo político del demócrata Jackson, pero candidato republicano a la vicepresidencia con el republicano Lincoln, gracias a su condición de sureño que propugnaba la conservación de la Unión. |
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Al morir Lincoln, sucedió a la presidencia, que desempeñó con decoro y dignidad, prosiguiendo los principios y normas que sostuvo el malogrado presidente. Tal vez por eso, al tratar Johnson de destituir al Secretario de Guerra Edwin M. Stanton --de quien se rumora que tuvo que ver con el asesinato de Lincoln-- el peligroso miembro del gabinete movilizó a sus adeptos y logró que el congreso paralizara a Johnson. Este se rebeló ante la invasión congresual (sí, señor copista: de consenso, consensual, de caso, casual, de congreso, congresual), y los legisladores enardecidos lanzaron el proceso de enjuiciamiento en su contra. Por cierto y esperando no aburrirlos con historia "antigua", el enjuiciamiento político consta de dos etapas: la declaración de cargos por parte de la Cámara de Representantes, y el enjuiciamiento en sí, por parte del Senado, que exige para la declaración de culpabilidad y destitución una mayoría de dos tercios de esta cámara. En el caso de Johnson la culpabilidad fracasó por un voto, correspondiente a un demócrata que cambió de parecer al último momento. En cuanto a William Jefferson Clinton, tendremos que esperar el veredicto de sus jueces, del pueblo y de la historia. © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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