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"Les miserables" y una "míacubana" en la metrópoli" Este menjurje tiene su explicación. Pero vamos por partes. Víctor Hugo, autor de la inmortal novela que dio origen a múltiples obras de teatro y filmes homónimos, estaría sin duda contento, contentísimo, de ver que en inglés se le conserva su título francés. Y así, en francés, nos lo ha dado un excelente noticiario "tele-mundial" al que le criticamos los detalles sólo porque también le elogiamos los aciertos: una excelente pareja de presentadores cuyo uso de nuestro idioma es, en términos generales, pulcrísimo. (Nota para los lectores de Mundo Latino: se trata de una cadena hispana, Telemundo, con base en EE.UU.) Pero bueno, a las "miserias" de esta vida. Lo que es en español, no estoy muy seguro... de que sea correcto dispararnos el "franchute" como equivalente. Voy a contarles por qué: el título "Les Miserables" no se traduce fácilmente al inglés. Sencillamente no tiene equivalente breve. Imagínense: "The Miserable Ones" no da el significado del original, y "The Poor Ones" tampoco. Así de sencillo. Solución del productor de la obra teatral (y antes, de otras adaptaciones): dejar el susodicho en el original francés. Ahora bien, lleguémonos al español, por así decirlo. Tenemos el equivalente perfecto, usado desde que se publicó la primera versión castellana hace siglo y medio: "Los Miserables". Entonces, amigos, ¿por qué dar el nombre en francés, aunque fuera con la mejor pronunciación parisina? |
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Dieron la noticia por el interesante dato de que desempeña un importante papel en la obra de Broadway una de las pocas artistas hispanas que trabaja en la "gran vía" de la Babel de Hierro, una "míacubana" (es decir, una cubana de Miami). Si me lo permiten ustedes, amables lectores, voy a atraverme a acuñar este nuevo gentilicio, que mucha falta hace; tanto como, por ejemplo, "nuevarriqueño" (puertorriqueño de Nueva York) o "texmexicano" (mexicano de Texas). Por cierto que "míacubano/a" se debe pronunciar tal como se escribe, y no, por favor, "mayacubano/a" --al estilo inglés--, pues del pueblo maya nada tienen los cubanos miamenses). En todo caso, y para concluir, el presentador calzó el episodio diciéndonos que la famosa obra se sigue presentando con todo éxito en "la metrópoli". Los estudiosos de la lengua sabrán que nuestro querido locutor quiso decir "metrópolis", que significa urbe grande, y no "metrópoli", que no quiere decir "ciudad", sino algo muy distinto: país colonizador respecto del colonizado (por ejemplo, lo que fue España respecto a los países hispanohablantes de América). Rindámosle tributo a nuestra ex metrópoli, con las glorias artísticas de nuestra hispanidad, que no con las "miserias" idiomáticas engendradas en la metrópolis del Atlántico estadounidense. © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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