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Razones de la educación monolingüe por Emilio Bernal Labrada Aspectos generales A propósito de la polémica sobre la educación bilingüe, vamos a pronunciarnos al respecto, para aclarar algunos conceptos. La educación, para ser buena, debe ser monolingüe, pues la simultánea enseñanza de un segundo idioma no hace más que confundir a los educandos y restarle tiempo al estudio y aprendizaje del inglés. Como se trata del idioma mayoritario de este país, es de suprema importancia dominar el inglés a la perfección, a exclusión de todo y todos los demás. Eso está clarísimo. El español no es más que lengua secundaria, y aunque sea el idioma tradicional de nuestra cultura, tradición y manera de ser, en el entorno anglohablante los niños no lo van a necesitar, así que, ¿para qué complicarles la vida a los alumnos, que ya tienen tanto que asimilar? ¿De acuerdo? Bueno, si ha leído hasta aquí sin asustarse es que a usted le interesa el tema, así que estamos seguros de que va a prestarle atención a lo que ahora vamos a afirmar, pero muy en serio. Primero, póngase a pensar usted lo que vale una persona que domine más de un idioma. En cualquier profesión que escoja, el bilingüe va a conseguir los mejores puestos y se va a destacar por sobre los demás. En ciertas regiones del país, como el sur de la Florida, Texas, Nueva York y California, es prácticamente imprescindible, pues hay muchos --turistas y residentes por igual-- que hablan uno u otro idioma, pero no ambos. |
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En la capital política de la nación, Washington, y en la capital comercial y financiera, Nueva York, abundan las entidades y empresas en que el conocimiento de los dos idiomas es esencial. Tomemos, por ejemplo, los organismos internacionales. ¿Cuál de ellos --ONU, OEA, FMI, OPS, BID, Banco Mundial, etc.-- contrata, en igualdad de condiciones, personal monolingüe? Respuesta: ninguno. Es más, en esas entidades prácticamente hay que usar lupa para hallar un funcionario que no conozca al menos dos idiomas, y muchos conocen más. Es requisito indispensable para la abrumadora mayoría de las posiciones, de cualquier categoría que sean. Y ni qué decir del personal de numerosas dependencias oficiales, sobre todo del Departamento de Estado. Hoy en día son numerosísimos los hispanos que son nada menos que embajadores norteamericanos en países de habla española por el mundo. Lo mismo se aplica a los cónsules, agregados y otros funcionarios diplomáticos. Y en términos generales el profesional o empleado bilingüe es más buscado y solicitado que su colega monolingüe, sea cual fuere su ámbito de trabajo o especialidad. Nada, que se cae de su peso el valor y utilidad de los idiomas. Sin hablar siquiera, claro está, de las profesiones relacionadas directamente con idiomas, como son la enseñanza, la traducción, la interpretación, etc. Pregunta: ¿cómo se le va a negar, entonces, a un niño hispano, la posibilidad de educarse en dos idiomas? ¿Acaso no importa que el niño aprenda bien el español, que es además el idioma de sus padres y antepasados y de toda nuestra cultura? Sépase que el niño que no recibe educación bilingüe no aprende el español sino un tanto chapurreado: es decir, poco y relativamente mal. |
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Claro que, para ser honrados, hay que recalcar que los padres deben poner de su parte y hablarle al niño español exclusivamente, o casi. Lamentablemente, múltiples razones y obstáculos intervienen para impedir que así se haga. Pero sobre este aspecto vamos a entrar en más detalle en la siguiente entrega de esta serie. A no dudarlo, la educación bilingüe es una gran ventaja, un enorme tesoro que da a los niños un extraordinario horizonte de posibilidades en su vida personal y de trabajo. Y en el peor de los casos esa educación es un potente refuerzo al español que se aprende en casa o por otros medios. Imagínese usted que va de viaje al otro lado del mundo, se le presenta un apuro y no conoce el idioma local. Si usted sabe dos idiomas tiene el doble de posibilidades de que pueda comunicarse con alguien, aunque sea en China. Es más, tiene múltiples posibilidades. Vea usted: el hispanohablante se puede entender no solo con los que hablan nuestro idioma sino con los que hablan unas cinco lenguas que son de un 40% a un 80% mutuamente inteligibles: portugués, italiano, catalán, rumano y francés. Como segundo idioma en importancia mundial, el español es de gran utilidad en cualquier circunstancia y en cualquier parte, incluso Australia y Asia, donde hay importantes enclaves de hispanohablantes, como Filipinas. En el siguiente segmento vamos a hablar de otras ventajas del español y de algo de sumo interés para los padres: cómo enseñar el español a los niños y --lo que es casi tan importante y acaso más difícil-- los secretos de cómo estimular a estos para que tengan interés en aprenderlo, en una palabra: para que lo abracen y no lo rechacen. Segundo artículo de esta serie: © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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