| <<< Nuestro idioma de cada día |
|
Acostarse a dormir, esperando por Morfeo por Emilio Bernal Labrada Nos dicen que el púgil méxiconorteamericano Oscar de la Hoya se ha visto en dificultades jurídicas, al haber sido acusado de abuso sexual o cosa parecida, por una chica (¿despechada o despachada?). Sale en defensa de esta una abogada que afirma, como puntal probatorio de la acusación, que De la Hoya "se ha acostado a dormir con quinientas mujeres" . Lo que, si es cierto, nos hace pensar dos cosas contradictorias: que no pierde el tiempo, ¡y que a la vez sí lo pierde! No sabemos, pero dudamos mucho que De la Hoya, que parece un joven bastante saludable y masculino, se haya acostado con todas esas chicas solo para dormir. Si es cierto, bien aburrido será el joven boxeador; seguramente habrá defraudado las esperanzas de casi todas ellas, por no decir todas. El pobre estará falto de sueño, sin duda, para pasarse las noches con hermosas mujeres (suponemos que, ni corto ni perezoso, las que escoge sean las más despampanantes) solamente para fines somníferos. Pero luego nos aclara la letrada que ello implica la comisión de "una felonía agravada". No sabemos que será eso, puesto que en español "felonía" es ya sinónimo de crimen o delito mayor. Por lo tanto, en nuestra lengua lo de "agravada" es término redundante, que no aparece precisamente así en nuestro vocabulario jurídico --a no ser que haya querido insinuar que se trata de algo doblemente grave--. Más bien diríamos, por lógica deducción, que se trata simplemente de algo "grave" o "con agravantes". |
|
Digamos, pues, que si a De la Hoya se le acusa de abuso sexual, evidentemente no se acostó con las chicas solamente para dormir, puesto que tan tal caso no se le podría imputar ese grave delito. La única explicación que podría dársele a la declaración de la señora abogada sería que De la Hoya se acostó con la chica en cuestión y, una vez cumplida su misión, se quedó dormido, lo cual suele pasar y sería mucho más lógico. En fin de cuentas, solo faltara que nos dijeran que De la Hoya se "acostaba a dormir" con las chicas, "esperando por Morfeo". Giro que vamos a comentar a continuación, pues merece un capítulo aparte por plantear toda una gama de doblesentidos y alambiques lingüísticos. Pero vamos a abstenernos de entrar demasiado a fondo --por así decirlo-- en tema tan escabroso, por respeto a la castidad de la institución con que se relaciona el siguiente comentario. Concretamente, traigo a colación una hermosa postal que hemos recibido, en que aparece un grupo de fieles cubanos a la orilla de un camino en la sufrida y fidelísima Isla --doble sentido sin insinuaciones pecaminosas, que conste--, con la leyenda "Esperando por el papa Juan Pablo II". Lo cual está muy bien; solo que en español no se "espera por", sino que se "espera a" una persona. Es la traducción rectilínea de "waiting for" lo que da ese giro, que en español tiene un sentido totalmente distinto al que se le pretende dar. "Yo espero por Juan" no quiere decir que espero a que llegue Juan, sino que me pongo a esperar en lugar de Juan (a que me entreguen algo o a que se produzca un suceso, por ejemplo, durante el tiempo en que le tocaba a Juan hacerlo). |
|
Es como "agradecer por" y "trabajar por" --también copias de "thank for" y "work for"-- que no funcionan, por mucho que pareciéralo, según el patrón del inglés. En primer lugar, "agradecer" normalmente no lleva "por", pues la fórmula es sin preposición ("agradecer el favor, el servicio"), o bien, si es a una persona o entidad, por ejemplo, va con "a" ("agradecer a Pedro, a su grupo). Aunque hacemos la salvedad de que, en el caso del tiempo pasado del verbo ("agradecido") o del sustantivo ("agradecimiento") sí pudiera llevar esa preposición ("quiero expresarle mi agradecimiento por sus atenciones"). Lo de "trabajar por (el gobierno, p.ej.)" es un contrasentido, puesto que en nuestro idioma se dice "trabajar para, en o con una empresa"), y el empleo de "por" significaría, también en este caso, "en lugar de". Por ejemplo: "No te preocupes, que yo trabajo por ti mientras tú estés indispuesto". O bien, "él trabaja por (a fin de) no estar ocioso", lo que también constituye un significado muy distinto del que le pretenden dar los anglómanos. Así que ya saben ustedes, una cosa es "acostarse a dormir" (puro ocio) y otra, bien distinta, "trabajar por" (hacer tareas que le tocan a un ocioso). Como quiera que sea, ¡mal negocio! P.D. Para los interesados en la etimología: "negocio" es una combinación de dos voces: "negación y ocio", o sea la negación del ocio.) © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
|
| <<< Nuestro idioma de cada día |
|