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Hablemos de pelota por Emilio Bernal Labrada Hubo una vez un país en que los comentaristas, cuando la política se ponía detestable, decían "hablemos de pelota". Como para descansar de un tema imposible de sondear, ni mucho menos de resolver. Cosa, inteligentemente, muy necesaria para refrescar el tedio mental de machacar y remachacar sobre el mismo manido tema. Pero ya no pueden entretenerse ni en el problema de la política ni en el de la pelota (profesional, entiéndase), pues ambas cosas, aunque no se crea, están en veda. Pero hoy, acá por estas tierras donde ambas están en boga, vamos a eso, a "hablar de pelota". Primero, felictamos a los presentadores de Univisión, Jorge Ramos y María Elena Salinas, por haber usado buena terminología de béisbol al hablar de la nueva marca de cuadrangulares que están imponiendo Mark McGwire y el dominicano Samuel ("Sammy") Sosa, quienes merecieron el muy hispano y popular calificativo de "toleteros". ¡Así se habla! Ahora bien, conforme elogiamos los aciertos, también tenemos que señalar, lamentablemente, los yerros. Y hemos oído decir, en el segmento deportivo, que "irónicamente, Sosa estará presente cuando McGwire rompa el récord". Bueno, perdón, pero eso de "irónico" no tiene nada . . . más que sabor a inglés, idioma en que hace olas la falta de vocabulario y el contrasentido. En todo caso será una "coincidencia" o un "dato curioso". |
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Y ya que estamos en los deportes, oímos los comentarios sobre el clásico y excelente combate entre Óscar de la Hoya (¡no "De la Joya", por favor!) y Julio César Chávez, que se retiró por lesión tras el séptimo asalto y entregó así la victoria a su rival. Lo cual se define, con necesario préstamo del inglés, con el término "nocaut técnico". Porque si no, habría que decir "puso reglamentariamente fuera de combate", lo cual resulta de absurda longitud. Otra cosa es que nos diga el mismo De la Hoya, en una publicidad de un desodorante, que el producto "pone nocaut a los gérmenes". Lo cual carece de lógica, porque el nocaut no es cosa que se pone y se quita, sino que se da. Por ejemplo: "da un golpe de nocaut a los gérmenes". Por otra parte, cabe comentar que al angelino De la Hoya le llaman en inglés "The Golden Boy", frase que se aplica clásicamente a los jóvenes que son exitosos o prometen mucho. Pero la traducción no es tan simple como parece, lo que queda demostrado con las versiones que hemos oído "El Niño de oro" y "El Hombre de oro". Lo siento, pero las dos desaciertan manifiestamente, puesto que el púgil no es niño y aunque sí es hombre, ese concepto no es el que metafóricamente corresponde a la idea que se quiere dar con el hipocorístico. En todo caso la versión nuestra sería "El Muchacho. . ." (Acuérdense que siempre se habla del "muchacho" de la película), y en cuanto a "de oro" tal vez quedaría mejor "dorado" o, ¿por qué no?, algo más ingenioso como "El Muchacho de 18 quilates"? |
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Pasando a otro tema, la pluralización innecesaria es mala costumbre que se está imponiendo (erróneamente) en inglés, y vemos que se va abriendo ya mimético paso en nuestra lengua. Constantemente oímos hablar de "las vidas privadas de las personas" o de que "echaron a perder sus vidas", de "los nacimientos prematuros", de "las muertes violentas de varias víctimas", etc. Como se trata de conceptos genéricos, basta el singular en cada caso (sobre la hipercorrección del plural), aparte de que es apenas lógico que la vida, el nacimiento, la muerte, etc., se dan a base de uno por cabeza, ¿no? Nadie tiene ni dos vidas, ni tres nacimientos, ni más cuántas muertes, ni cosa que se le parezca. Es decir que las frases señaladas quedarían mejor redactadas y perfectamente claras de la siguiente manera: "la vida privada" (sin que para nada haga falta precisar "de las personas", porque ¿de quién va a ser?), "echaron a perder su vida" (es decir, la vida de cada uno), el "nacimiento prematuro", y "la muerte violenta de varios" (si murieron violentamente, sobra aclarar lo de "víctimas"). El colmo de la pluralización innecesaria lo dejamos para lo último. Nos estaba explicando la presentadora --cuyo nombre nos reservamos-- que la personalidad del presidente Clinton parecía desdoblarse (claro, no lo expresó así), según la actividad que estuviera desempeñando en el momento: en la palestra de Naciones Unidas es uno, y declarando ante un gran jurado es otro. Fue así como nos dijo la señora en cuestión: "Hoy hemos visto a dos presidentes Clintons". ¿Clintons? ¿No será que hemos visto dos aspectos de la personalidad del mandatario? ¿O será que Clinton tiene un hermano gemelo y los dos ocupan simultáneamente el mismo cargo de presidente? Aún si así fuera, ¿no creen ustedes que estaría de más pluralizar el apellido? © Emilio Bernal Labrada ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: elabrada@dgs.dgsys.com
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