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En Puebla, reunión mundial de las academias
por Emilio Bernal Labrada


Del XI Congreso de Academias de la Lengua Española, reunidas el mes pasado en la hermosa e histórica ciudad de Puebla de los Angeles, se desprende, como conclusión fundamental, un hecho innegable: la pujanza y vigor a escala mundial que caracterizan al español de hoy.

Así lo confirmaron las ponencias presentadas, los conceptos expuestos y las decisiones tomadas en el cónclave, que reflejaron la unidad de miras y los ideales que inspiran al español universal que, más que idioma, es símbolo de toda una cultura y manera de ser que caracteriza a los que a ella tenemos el privilegio de pertenecer.

Incólume frente a las más diversas amenazas y peligros, la salud y solidez del idioma castellano es excelente y las incursiones del inglés, que afectan a otros idiomas de grande --y de poca-- importancia universal, no han de ser de mayores consecuencias. Así como el español acepta algunas voces inglesas, también esta lengua acepta las españolas, de modo que --por así decirlo-- si hay "spanglish" en español, igualmente hay "espanglés" en el idioma anglosajón. Hubo unas diez ponencias --la tercera parte de ellas-- sobre el tema predominante de la unidad y la pujanza actuales del idioma, o sobre sus perspectivas en el tercer milenio, las cuales coincidieron en ver una halagüeña situación, pese a los escollos a que siempre está sujeto en su evolución histórica.

Curiosamente, y de interés para nuestros lectores en EE.UU., fue precisamente la Academia Norteamericana (ANLE), la más nueva, la que llevó la representación más numerosa, con nueve miembros (sin contar a la de México, país sede, con quince). Además, los académicos norteamericanos formaron el grupo mayoritario que ocupó los cargos importantes de la reunión --relatores, secretarios de comisión,etc.--. Igualmente, los académicos de la Norteamericana presentaron una extraordinaria proporción de las ponencias sobresalientes en torno a la situación actual del idioma, su futuro y el problema de los anglicismos. Por su parte el Director de la ANLE, don Odón Betanzos Palacios, presentó una sólida ponencia titulada "Apuntes sobre el idioma español en EE.UU.", en que señaló los avances y firmes puntales de nuestra lengua en el medio anglohablante, así como las vicisitudes a que está sujeta. Don Gerardo Piña Rosales, Secretario Accidental de la ANLE, y Don Nicolás Toscano-Liria brindaron, respectivamente, enjundiosas ponencias sobre la literatura española que hoy en día se escribe en EE.UU. y sobre la proyección de Hernán Cortés en el México de hoy.

El autor de estas líneas --modestia aparte-- menciona su ponencia por ser de especial interés para el país sede, titulada "Prioridad a la equis en ‘México’ y sus derivados", en que sugirió la importancia de otorgar a la grafía con equis la categoría de entrada principal en el DRAE (en vez de la versión con jota), siendo el caso que hace decenios que el propio país lo solicitó --y las academias así lo aceptaron--, aunque el principio acordado no se ha aplicado en la práctica. Consideramos del caso citar nuestra segunda ponencia por guardar especial interés para los estadounidenses, pues versó sobre los gentilicios de Estados norteamericanos que aún no figuran en el diccionario primado del idioma, pero que deben tener cabida en él --y la tendrán ahora que el proceso está en marcha--. Se trata de gentilicios tan usuales e importantes como por ejemplo: "floridano", "virginiano", "californiano", "texano" (con equis), "arizoniano", "nevadense", "coloradense", etc.

Cada una de las veintidós academias del ancho mundo hispánico --desde la madrileña Real Española hasta la más apartada en el Lejano Levante: la Filipina-- puso su valioso aporte al éxito del congreso, que ha sido el último del segundo milenio cristiano y del primer milenio de nuestra lengua, contado a partir de la aparición de las Glosas Emilianenses en el Monasterio de San Milián de la Cogolla (La Rioja, España).

Sobre los aspectos de carácter social y cultural del cónclave sobresalieron la visita a la Catedral de Puebla, verdadero monumento histórico-religioso de la época colonial y la correspondiente a la Capilla del Rosario, en la iglesia de Santo Domingo, de la cual bastaría decir que se le considera la octava maravilla del mundo por las verdaderas filigranas de purísimo y reluciente oro de que está totalmente recubierta y que le dan un aire de sublime hermosura, sin parangón en ninguna parte del mundo cristiano que hayamos visitado.

En la clausura solemne, tras un discurso pronunciado alternando los idiomas náhuatl y español, en homenaje a la lengua autóctona del país sede, habló con precisa y elocuente erudición, en nombre de todos los presentes, el académico chileno D. Alfredo Matus Olivier. El último acto fue una cena en la histórica sede de la Academia Mexicana en que nuestros anfitriones hicieron gala de su legendaria hospitalidad y finas atenciones, entregando pergaminos a cada uno de los directores de academia.

No habría habido mejor manera de concluir un congreso idiomático en que la lengua española salió fortalecida en su unidad, mejor organizada en su defensa y lista para emprender la aventura del próximo milenio, en la seguridad de que sabrá afrontar, gracias a la fructífera experiencia de su exitoso primer milenio, las pruebas y parabienes que le deparen los azares de un luminoso porvenir.



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