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Warren Beatty "finge" como director
por Emilio Bernal Labrada


Nos dice el comentarista cinematográfico Jorge Cámara, de "Primer Impacto", programa de Telemundo, que en su último filme "Warren Beatty finge como director, actor y escritor". Hace tiempo que sospechábamos que el Sr. Beatty fingía muchas cosas, porque en realidad no nos convence mucho. Claro que eso es lo que hacen todos los artistas: "fingir". Porque en eso radica la actuación, en fingir, en saber fingir tan bien que parezca realidad. Pero que le digan al pobre señor que, además de hacerlo como actor, "finge" como director, nos parece un poco irrespetuoso. Porque si finge, se hace pasar como director sin serlo de veras. Hasta aquí, bien. Aceptémoslo, si así lo afirma el Sr. Cámara. Ahora bien, que encima nos diga que también "finge" como escritor, ¡ya es el colmo! Que protestara Warren Beatty de semejante retahíla de insultos nos parecería justo y necesario.

Pero, ¿será que lo que ha querido decirnos el estimable comentarista es que el Sr. Beatty "funge" de director, actor, etc.? Si es que "funge", no "finge", y si "finge" no "funge". Aunque sería posible, teóricamente, hacer las dos cosas de modo simultáneo. Pero ya nos estamos metiendo en la clásica camisa de once varas. Mejor digamos simplemente que "fingir" es aparentar algo que no se siente o no se es, en tanto que "fungir" es cumplir una función. Dos cosas bien diferenciadas.

Por último, no nos queda más remedio que reparar en otro punto de la frase del señor comentarista. Nos ha dicho, o querido decir, que el Sr. Beatty cumple funciones de "escritor". Pregunta: ¿es que Beatty también es autor de obras del género ficticio o del no ficticio (eso que los anglófilos llaman "ficción y no ficción")? Que sepamos, nunca se ha dedicado a semejante oficio, que le quedaría tal vez un poco holgado.

¿No será que ha querido decirnos el Sr. Cámara --parece que tendremos que analizar sus palabras con microscopio literal-- que Beatty es el libretista o guionista de la película? Creo que sí, porque según sus demás comentarios (que no analizaremos, no se preocupen), Beatty ha hecho de todo en ese filme menos cargar el agua y lustrar zapatos. Ha estado delante de la cámara y simultáneamente detrás de ella, y en sus ratos libres ha escrito el guión.

Nada, un verdadero genio polifacético del arte cinematográfico, tan descomunal que ya no vamos a ver el filme, pues ha de representar un criterio muy suyo, unipersonal, lo cual es muy peligroso. Cada vez que una sola persona controla algo de pies a cabeza suceden cosas imprevistas. Como la Alemania nazi, la Rusia stalinista y la Cuba fidelista. Y si Beatty "funge" como "finge"...


Fumadores "regulares"

Nos dicen que hay que "evitar que los adolescentes se conviertan en fumadores regulares". Sin entrar a analizar los pormenores y sutilezas de la voz "regular", que tiene múltiples acepciones, estimamos mejor evitarla --precisamente con tal motivo-- y expresar la idea con más claridad y precisión. Digamos, en los siguientes términos: "evitar que los adolescentes adquieran el hábito (o vicio) de fumar".


Fue "pronunciado" muerto

Nos dicen que la víctima "fue pronunciada muerta" al llegar al hospital. No sabíamos que la muerte tenía que ver con la pronunciación. Pero bueno, todos los días se aprende algo nuevo. Lo cual, sin embargo, da lugar a una duda: ¿a los heridos, no los "pronuncian"? ¿O es que estos, como pueden hablar, hacen sus propios "pronunciamientos"?

Digamos para ser justos que no, que ello no se aplica sino a los difuntos, porque, a falta de indicios claros y contundentes de que un cuerpo ha soltado irremisiblemente el alma, alguien tiene que decir: "está muerto". Lo que ha pasado y suele pasar en estos casos es que la frase correspondiente se translitera en línea recta del inglés "pronounced dead", término que no se ajusta a las acepciones ni a la fraseología del español.

Entre nosotros, lo que hacen los médicos o las autoridades es "declarar" que alguien ha muerto, puesto que "pronunciar" no es lo que se hace en el hospital, sino en el cementerio, cuando el orador despide el duelo dedicándole al difunto las palabras de elogio que ( merecidas o no), siempre se dicen para consolar a los deudos. En fin, que no cabe confundir la prosodia con las pompas fúnebres.



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