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El oficio de educar por Estanislao Antelo Yo voy a hablar de mi oficio. Estudio pedagogía y trato de hacer algo con lo que estudio. Es decir voy a hablar de un oficio como cualquier otro oficio. Como quien vende camisas o libros o autos. ¿Qué es lo que caracteriza a este oficio que es como cualquier oficio? Voy a tratar de decir algo de lo que creo caracteriza a este oficio. Lo que caracteriza a este oficio es que lo que estudio lo paso. Es decir, como educador, enseño. Yo creo que un educador es alguien que tiene algo para enseñar, pero además lo enseña. Hay mucha gente que tiene algo para enseñar pero vaya a saber por qué nosotros nos dedicamos a enseñarlo sistemáticamente, a hacer de eso un oficio. Si lo que hago con lo que estudio es pasarlo, en algún sentido soy un pasador. Algo así, como alguien llamó, un contrabandista. Una especie de narcoeducador. ¿Por qué narco educador? Porque aquello que estudio, lo paso, pero hago trampa cuando lo paso. Es como estar en un puerto, ¿no?, es decir, selecciono y colecciono arbitrariamente y de alguna manera decido que cosas pasar y que cosas no pasar. Ahora, ¿Qué es lo que estudio?, porque recuerden que decía al principio qué es lo que hago. Bueno, estudio. Eso que estudio, lo paso. Pero ¿Qué es lo que estudio?. Y lo que estudio es lo que otros me han pasado, lo que otros me han dado, es decir, lo que he heredado. Pero conviene destacar que heredar es un verbo y no algo que nos ha sido dado de una vez para siempre. Me interesa subrayar esa palabra que acabo de usar: lo dado. Lo dado y los dados. En la cercanía de estas dos palabras se decide nuestro oficio. Hay alguien que dice una cosa que me parece importante para nuestro oficio. El dice que cuando alguien muere, lo único que queda es lo que ese alguien que ha muerto, le ha dado a los demás. Para mi es como si dijera, o como si intentara responder a la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que somos?. Y, de alguna manera, somos lo que otros nos han dado. Y ¿qué es lo que nos han dado?. Bueno, cada cual armará su lista: el Tigris y el Eufrates, el tiempo y los predicados, los símbolos, las melodías, los dolores, las libertades, las servidumbres. Eso que nos han dado lo pasamos. Y cuando lo pasamos hacemos trampa, cambiamos algunos ingredientes. Es como que lo sazonamos de manera diferente y el producto es siempre variable. Siempre operamos con variables, con variaciones. Ahora, una otra característica: procuro que eso que me han pasado y que paso, procuro que ese producto se pase a la mayor cantidad posible. Es como si escribiera cartas. Yo pensaba en que los que tenemos este oficio, es como si perteneciéramos a una especie de loca reunión, una especie de gran seminario, en el que tenemos abierta la inscripción y en la que escribimos cartas. En ese seminario anotamos a aquellos que lo desean y a veces a los que no lo desean. Seminario que podríamos llamar del tiempo, de la memoria y de la herencia. Es como que abrimos la inscripción y ponemos a disposición lo que tenemos y lo que no tenemos. Es como que uno ofrece algún tipo de carta y una promesa. Y la otra característica que quería destacar de este oficio es que aquello que pasamos pareciera darle forma al otro, es como que fabricara al otro, es como que modelara al otro. Y me entero de esa forma, de esa modelación y de esa formación porque el otro en algún momento se resiste. Hay siempre alguien que por suerte se resiste. |
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En síntesis, con cierta obcecación, tomo un mandato y lo paso. Y bueno, esa es mi apuesta. Por eso decía que le prestáramos atención a la palabra dado y a la palabra dados. Es como si tuviéramos un cubilete lleno de tiempo y tiráramos los dados. ¿Y cual es el punto de partida de este tirar el cubilete?. Uno parte de que algo distinto pueda pasar. De que algo, puede pasar. Lo último que quería decir es en relación a nuestro oficio y al destino. Transcribo un fragmento de una carta, aquella que se ha dado en llamar Carta a los Argentinos: "El destino de la argentina se juega en la educación. Esto implica actuar con la decisión y el sentido estratégico con que ya una vez argentina fundó un sistema educativo que modeló nuestra existencia". (Carta a los argentinos. 1998) ¿Por qué asociamos de manera inexorable, nuestro oficio, a la idea de destino?. Una y otra vez, escuchamos que todo el mundo –de derechas e izquierdas- dice que nuestro destino se juega en la educación. Yo les propongo que le demos un pequeño sosiego a la palabra destino y que subrayemos la otra palabra que he venido pronunciando a lado de la palabra destino y que es que el destino se juega en la educación. Propongo que subrayemos la palabra jugar, porque efectivamente eso que llamamos destino, es del orden del juego, de la apuesta, de los dados. Entonces, yo terminaría haciendo una anticipación, que no se si es correcta, pero obedece a que en las últimas ocasiones en que me ha tocado decir algo de lo que supone puedo decir, me han formulado una pregunta. Y esa pregunta es, bueno, está bien, lo que usted dice, se entiende –o no se entiende nada- lo que usted dice pero, ¿qué hacer?, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Yo voy entonces a terminar proponiendo cambiar esta pregunta, sustituirla y no preguntar ¿qué hacer? sino preguntar ¿qué es lo que estamos haciendo ¿en qué lucha estamos involucrados?, ¿qué es lo que estamos haciendo? y si es posible, que hagamos otra cosa, de lo que estamos haciendo. Pues esa es la cuestión de nuestro oficio, de un oficio como cualquier otro oficio. Como quien vende camisas, escribe libros o arregla automóviles. © Estanislao Antelo ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: anteloe@infovia.com.ar |
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