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Arte y psiquiatría


Definitivamente quedó superada la época en la que se consideraba una obra de arte -un libro, una pintura, una escultura, un poema, una sinfonía-, como una producción que llegaba al mundo en forma casi milagrosa, aislada de la mano y del cerebro que la crearon. Hoy día, sabemos que para poder apreciar en su plenitud por ejemplo un libro, éste debe ser considerado a la luz de su creador, porque un libro es el medio a través del cual un individuo de espíritu creativo trata de realizarse a sí mismo.

La psiquiatría moderna acepta el punto de vista de que cada frase, cada párrafo, cada página de un libro, refleja el modo que una persona ha elegido para estampar su personalidad sobre una hoja en blanco.

Si nos asomamos al fondo de la vida de algunos grandes escritores y pintores, nos encontramos sorprendidos con cúmulos de problemas y dificultades en su personalidad y en sus propias existencias . El alcoholismo de Edgar Allan Poe, la homosexualidad de Oscar Wilde y Truman Capote, las relaciones incestuosas -no suficientemente esclarecidas- de Lord Byron y de José Asunción Silva, las crisis afectivas de Van Gogh y Epifanio Mejía, la ciclotimia de Charles Dickens, la depresión mayor de Hemingway, la paranoia de Dalí, -la lista se haría interminable-son evidencias que confirman la teoría de que el hombre se esfuerza y lucha por realizar, en el mundo que encuentra al nacer, el personaje imaginario que constituye su verdadero Yo.

Puesto que una obra de arte puede influir profundamente en la mentalidad de los hombres, es de suma importancia conocer las características tanto normales como anormales de su autor, para que la relación entre éstas y la obra terminada, pueda ser comprendida y con ello enriquecer nuestro conocimiento de la misma.

Todos hemos tenido la experiencia de haber leído en alguna ocasión un poema o cuento de un autor desconocido, que inesperadamente enriqueció nuestra existencia o nos abrió algún nuevo horizonte; pero cuánto mayor hubiera sido nuestra comprensión de la obra si hubiéramos sabido algo de la vida, la lucha, los ideales y aún los sufrimientos de su autor. Porque conocer su biografía -no sólo la relación histórica de los hechos de su vida, sino también su herencia biológica, el desarrollo de su personalidad, los conflictos de su alma-, es ver en una mejor perspectiva y en una trascedental dimensión del tiempo, lo que él y su creación representan. La creación artística es muchas veces resultado de la tensión y de conflictos interiores. Lo importante de un genio o un artista no es lo que tiene en común con los demás seres humanos, sino más bien lo que le separa de ellos: el porcentaje de sus extravagancias o de sus perturbaciones íntimas.

Pero afortunados los que poseen el don del arte, porque al lograr en su obra la expresión sublimada de los conflictos, obtienen una acción terapéutica para su espíritu, que no les podría ser proporcionada por todos los psiquiatras del mundo juntos.



© Gustavo Román Rodríguez   ( Todos los derechos reservados por el autor )
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