<<<  Por la salud mental


Acerca del estrés
por Gustavo Román Rodríguez


Cuando alguien quiere dar a entender que está sometido a una gran tensión, suele decir: "tengo un estrés enorme". Esta palabra introducida por Hans Selye a los foros médicos en 1949, se ha convertido en palabra de moda, con la que se pretende expresar una carga o presión psico-somática que tiene un cierto tinte patológico.

Se habla de varios tipos de estrés: profesional, del cual somos víctimas médicos, gerentes, directivos, militares y en general un gran número de profesionales que ejercen cargos de responsabilidad. Se dice también del estrés del tráfico: las "horas pico" y los "trancones", el ruido de motores y de pitos, la imprudencia y hostilidad de conductores, y la prisa o necesidad de adelantarse a otro, son sus principales generadores. El estrés de densidad: cuando se vive o se permanece por períodos largos en espacios intensamente poblados. En fin, tantas denominaciones cuantos factores estresores se revelan.

Pero ¿qué es el estrés?. Se han dado algunas definiciones científicas que son un tanto confusas. La mejor, me sigue pareciendo, la del propio Selye por sencilla y clara: "Es la acomodación de una persona a situaciones nuevas y la respuesta inespecífica y estereotipada a todos los estímulos que trastornan su equilibrio".

La respuesta inespecífica hace que los síntomas sean muy variados y difusos: sensación de cansancio, ansiedad o decaimiento, cefaleas, dolores indefinidos, trastornos digestivos vagos, febrículas, sudoración excesiva, somnolencia diurna y sueño nocturno intranquilo.

El sindrome se desarrolla en 3 fases: Una fase de alarma, otra de resistencia y finalmente una fase de agotamiento.

Cuando el cuerpo debe acomodarse a una situación nueva necesita de mayor energía para poder llevar a cabo ésa acomodación. Esa energía es suministrada por el mecanismo del estrés mediante la activación del sistema nevioso vegetativo y la secreción de determinadas hormonas. Esta activación se dispara en la fase de alarma, continúa en su nivel más alto en la fase de resistencia y pasado un tiempo se hace patente un agotamiento de la energía que llega a ser incapacitante.

Y ¿cuáles son los estresores -esas situaciones nuevas o esos estímulos- que perturban nuestro equilibrio? Son factores que nacen en general de la organización de la vida laboral, de la estructura de la convivencia familiar, de las relaciones sociales, de las posibilidades de gozar de tiempo libre, de la seguridad económica, de la estabilidad del trabajo. Suelen entonces, ser muy variados: Físicos, como el ruido, un ambiente con temperaturas muy altas, estímulos ópticos fuertes y persistentes. Psico-sociales: que están íntimamente relacionados y dados por nuestras reacciones a las situaciones que generan ansiedad, a los desengaños, a los conflictos, a las dificultades para tomar una decisión, a la coacción de los superiores en el trabajo, a la presión del tiempo.

Naturalmente que fuera de éstos estresores externos, existen también individuales, que provienen de la personalidad del sujeto: metas demasiado altas en personas muy ambiciosas, necesidad de obtener prestigio, temor al fracaso o al abandono, una exagerada competitividad, falta de seguridad.

La lista de estresores es extensa, mencioné los primordiales para dar una idea del alto riesgo que tenemos de caer en una situación de estrés que nos afecte.

Los programas diseñados para luchar contra el estrés, son igualmente diversos:
  • Acciones psicoterapéuticas, para fortalecer el Yo y eliminar en lo posible los factores individuales.
  • Evitar los estresores ambientales.
  • No tratar de protegerse del estrés mediante el alcohol, tranquilizantes, pastas para dormir.
  • Gimnasia, ejercicios respiratorios, deportes, caminar, nadar. El ejercicio debe ser constante.
  • Régimen alimenticio adecuado para evitar que el organismo se recargue de grasa.
  • Horarios adecuados para comer y dormir.
  • Ejercicios de relajamiento - meditación, yoga, terapias de relajación- que deben ser dirigidos.
Todas éstas acciones conducen simplemente a la recuperación del interés en la propia persona y a fortalecerla para que pueda responder en forma adecuada a los desafíos que plantea la realidad.



© Gustavo Román Rodríguez   ( Todos los derechos reservados por el autor )
  Preguntas, comentarios o referencias: roman@avan.net


<<<  Por la salud mental