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El niño y la televisión Se ha señalado con razón que si el siglo pasado se caracterizó por la revolución industrial , el siglo XX ofrece como mayor característica la revolución en las comunicaciones. Algunos recordarán el hecho de que hasta hace menos de una centuria , la información sobre los acontecimientos importantes los suministraba el maestro , el cura u otros personajes ilustrados que satisfacían la inhibida curiosidad de la población. Los días dominicales se efectuaban en la plaza pública los llamados "bandos", que anunciaban las noticias oficiales autorizadas por los poderes públicos ; éstas noticias se extendían en forma de rumor , que se esparcía casi siempre distorsionado por las fantasías generadas en la comunidad . El notable desarrollo de la imprenta con la accesibilidad de la prensa y de los libros a todos los bolsillos , el progreso en la comunicación telegráfica y telefónica , el ferrocarril , los automotores , y sobre todo el avión , anticiparon el auge de la televisión y de la radio, que han hecho posible que las grandes masas reciban un permanente mensaje de lo que ocurre en el mundo . Pero la conducción de la información universal a través de los medios contemporáneos exige una fundamentación ética de parte de los que la dirigen y una colocación de los medios al servicio de la educación sana , de la verdad , de la socialización constructiva y de la armonía recíproca entre los hombres . Esto es especialmente importante en cuanto se refiere a la información suministrada a los niños , los cuales constituyen la mayor audiencia, dispuesta a ser amenizada, distraída y alimentada mentalmente .- Es evidente que la mayor suma de material que el niño recibe en la televisión está constituída por series o películas de contenido violento o de insinuación criminal , donde el asesinato , el robo , la deslealtad y sobre tdo la ilegalidad imperan con escaso control . A pesar de la constante y creciente introducción -o intrusión- de la Tv, en la mayoría de los hogares , se observa una negligencia o despreocupación por la influencia que ejerce sobre las mentes en desarrollo y aún sobre la estructura de la familia , que día a día y lentamente es avasallada por el crímen y la banalidad , por el culto de la estupidez y lo superfluo , que están sustituyendo los valores más nobles y positivos de la vida . Si tenemos en cuenta la composición de los programas debemos aceptar que la actual enseñanza incipiente se refiere a las formas del crímen y la ilegalidad , a la corrupción destructiva , a la exagerada valoración de los bienes materiales con desmedro proporcional de los valores intelectuales y culturales . Estudios de la U. de Stanford han demostrado que un niño medio de los EE.UU ha presenciado entre los 5 y 14 años de edad veinte mil crímenes violentos que han alimentado su aparato mental . Otro estudio demostró que la Tv. ocupa el segundo lugar en el tiempo del niño , después de la escuela , tomando como promedio 4 horas diarias de su atención . Se ha investigado igualmente que la mayor parte de las series duran alrededor de 1 hora y durante la mayor parte de la trama , los criminales realizan sus fechorías con éxito , hasta que son castigados sólo en el momento final . Pues, la mayor parte de los niños menores de 8 años no sostienen la atención más allá de media hora , de manera que aprenden en la película los procedimientos criminales sin que lleguen a presenciar la moraleja final . Además el niño a ésa edad no distingue bien entre la realidad y la fantasía , entonces todas ésas escenas pueden almacenarse en la memoria como si hubiesen sido hechos reales . El crímen y la violencia se tornan así en vivencias "normales" en la cotidianidad del niño . Si centramos nuestra atención en ésta realidad diaria, es necesario que preguntemos : ¿ Qué hacen la autoridades encargadas del control en la ética de los medios , para que éstos eduquen en lugar de pervertir al pueblo ? ¿Qué responsabilidad corresponde a padres de familia , autoridades religiosas , educadores , que toleramos tal estado de cosas ? © Gustavo Román Rodríguez ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: roman@avan.net
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