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¡Brujería! Durante más de dos décadas me he dedicado con gran ahínco a los estudios de metafísica. A pesar de ser latina y haberme criado en una cultura netamente latina, mis exploraciones psicológicas y de desarrollo de facultades mentales y psíquicas nunca han sido entre grupos latinos sino anglo sajones. Esa discriminación tiene una razón de ser que amerita explicación y análisis. De niña recuerdo un sinnúmero de "conocidas" de mi madre que venían con frecuencia a mi casa a realizar "trabajos" o a hacer entrega de "mensajes". Todavía hoy la memoria de sus rostros me provocan escalofríos porque todas me aterraban. Mi madre era muy discreta con sus visitantes, pero como toda niña curiosa, no faltaron las veces en que me las agencié para enterarme de lo que hablaban o hacían tras puertas cerradas. Cuando tenía 19 años, como toda típica adolescente, destruí totalmente un par de autos pero salí ilesa. Coincidió mi accidente y subsiguiente algarabía en casa con una de estas famosas visitas. Con gran dramatismo la mujer (que luego me enteré que era una santera) le anunció a mi madre que yo necesitaba una "limpieza" para evitar otro accidente en el cual no me auguraba tanta suerte. Me rehusé inmediatamente a participar en cualquier tipo de rito santero, pero mi madre ganó la contienda asegurándome que no me permitiría ir ese año a la universidad en Inglaterra si no colaboraba. Con tanto entusiasmo como el que puede mostrar un animal que llevan al matadero, me sometí a una serie de funciones que duraron casi todo un día. La santera no se inmutó ante mi obvia reticencia, la fe y buena disposición de mi madre parecía resultarle suficiente. Pero, mi indiferencia revertió a mis antiguos sentimientos de miedo cuando me llevaron a un río y, después de cortarle la cabeza y enterrar un gallo, la mujer emitió algún tipo de invocación que hizo que las aguas del río se alteraran SOLO en el área inmediatamente en frente de donde yo estaba parada. Fue entonces que entendí por primera vez algo que mi padre decía con mucha convicción: "¡Yo sé que las brujas no existen, pero de que vuelan, vuelan!" Esa temprana experiencia me comprobó que hay fuerzas que yo no entendía que pueden emplearse para manipular la realidad física, pero instintivamente también entendí que no eran poderes con los que yo quería involucrarme. Lamentablemente entre los grupos latinos predominan esas prácticas de control y manipulación que comúnmente se designan como "trabajos de brujería". Por otro lado, ese no es el patrón de comportamiento rutinario que se encuentra entre los grupos anglo sajones. Sí, es posible "obligar" a alguien a hacer algo que de otra forma no haría. Mientras más débil de carácter es la persona, más fácil es lograr la manipulación psíquica. ¡Pero las consecuencias son DEVASTADORAS Y NEFASTAS, tanto para quien realiza como quien encarga el "trabajo"! Toda manipulación de ese tipo interfiere con el más preciado don y derecho del que goza el hombre: su libre albedrío. Quien atenta contra ese derecho no puede escapar las consecuencias adversas en su vida. Aún cuando se actúa con la total convicción que se está obligando a otra persona a hacer algo "por su propio bien", en el momento que se emplea manipulación se incurre en una cadena de consecuencias que NUNCA redundan en bien de nadie. Una de las más fascinantes enseñanzas de metafísica es que todos podemos crear nuestra realidad y controlar el curso de nuestras vidas. Pero si no se puede manipular el comportamiento de otras personas, ¿cómo podemos crear las circunstancias que queremos en nuestras vidas? La respuesta es: ¡controlándonos a NOSOTROS MISMOS! Si entendemos que TODO en nuestras vidas es una expresión física DIRECTA de nuestra psiquis interna, entonces es fácil ver cómo al cambiar nuestras perspectivas y convicciones, nuestro entorno físico no puede hacer otra cosa que también cambiar. Por ejemplo, tomemos una joven que se siente perdidamente enamorada de un joven que no le retribuye esos sentimientos y está dispuesta a hacer lo que sea para "obligarlo" a que la quiera. (Esta es tal vez la situación más común entre las personas que recurren en busca de trabajos de brujerías). Esotéricamente, hay dos enfoques diametralmente opuestos para solucionar este dilema. Por un lado está quien ofrece realizar una serie de ritos que garantizan a la joven que su amor caera rendido a sus pies. Lo que no le pueden garantizar es que, una vez postrado de esa manera, a la joven siga interesándole su amor o que la pareja no termine viviendo una tragedia por haberse juntado. Por otro lado, está la persona que le ayuda a la joven a entender que está sufriendo ese rechazo porque en realidad no se considera digna de recibir el amor que añora. Una vez que la joven recupera su auto estima y enfrenta su temor interior de no merecer ese amor, AUTOMÁTICAMENTE su realidad física cambia para reflejar sus nuevas convicciones. La joven no tardará en encontrar el amor que ahora SABE que se merece, ya sea con el joven que antes la ha rechazado u otro que se cruzará en su camino. La verdadera magia está en ENTENDER CONSCIENTEMENTE las contradicciones internas que provocan la manifestación externa desagradable, para así poder cambiarla. © María del Carmen Siccardi ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: siccardi@mnsinc.com
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