| <<< Fronteras Psíquicas |
|
¡Ya estoy harto de sufrir!...¿Hasta cuando? Hace unos días recibí una comunicación electrónica de uno de mis lectores que quiero compartir porque considero que se ha hecho eco de la frustración y ansiedad de millones de personas. ¿Cuántos de nosotros nos hemos expresado de manera similar?
En primer lugar, quiero explicar que Arminio ha estado en los últimos meses comprometido a una exploración interior de sus emociones a través de unos cursos de regresión y restauración de su balance psicológico. Es muy posible que el proceso por el que está atravesando ahora sea el resultado directo de esas incursiones. Lo primero que se enseña en las prácticas de medicina alterna, especialmente cuando se usan hierbas naturales, es que en cuanto el cuerpo recibe esas medicinas se produce una crisis de curación en que los síntomas se agudizan. Las hierbas son el factor catalizador que obligan al organismo a reaccionar para poder desintoxicarse. Muchas personas al experimentar esto concluyen que los remedios naturales son ineficientes y abandonan el proceso en favor de medicamentos químicos que eliminan los síntomas, pero no permiten al cuerpo sanar la condición que los producen. |
|
Exactamente lo mismo ocurre cuando buscamos curaciones psicológicas --
primero se producen crisis emotivas. Durante esas crisis nos resulta
difícil, incluso imposible, reconocer lo positivo en nuestras vidas. Todo
nos parece negro... aún cuando de forma analítica reconozcamos que gozamos
de muchas bendiciones (por ejemplo, en el caso de Arminio, su esposa y su
hija), a nivel emotivo no registramos alivio alguno. El dolor psicológico es genuino, tanto como puede ser el dolor físico que produce una quemadura de tercer grado. Siempre digo que vivimos en sociedades sumamente crueles que aceptan la necesidad de recurrir a un médico para sanar la acidez estomacal, pero los dolores emocionales por los que todos atravesamos en nuestra evolución, no solo se descartan como insignificantes sino que además tendemos a menospreciar el carácter de las personas que admiten abiertamente estar pasando por etapas emotivas difíciles. Simpatizamos con el malestar de alguien que se queja de un ataque de úlceras, pero no así con el adolescente que se deprime porque ha sufrido una desavenencia amorosa. Para las úlceras contamos con el apoyo de todo el establecimiento médico, pero de la depresión tenemos que recuperarnos solos, a menos que estemos dispuestos a que la sociedad nos tilde de "locos" si recurrimos a un psiquiatra. Esta mentalidad es cáustica porque no nos permite entender que los dolores físicos que reconocemos como "reales" son SIEMPRE el producto de trastornos emocionales que no atendemos debidamente. El dolor emocional, igual que el físico, tiene una razón de ser. Es una señal de alarma de algo que no anda bien. Una crisis emotiva es un proceso de desintoxicación psicológica. De repente nos sentimos atacados por personas o circunstancias que nos provocan dolor. La clave está en tener presente que esas experiencias tienen como fin poner de relieve lo que necesitamos CAMBIAR en nuestras vidas para eliminar el dolor. La comprensión lleva a, y requiere, ACCIÓN. Mientras más tiempo permanecemos contemplativos y en actitud pasiva sintiéndonos víctimas, más dolorosas se van tornando las condiciones externas de la crisis. "¿Hasta cuándo?"... Hasta que ACTUEMOS. A menudo ese no es un remedio fácil porque nos agobiamos ante la posibilidad de equivocarnos en la acción. Ese temor es falso y lo usamos como excusa para seguir inactivos -- ¡si supiéramos exactamente cómo arreglar la situación, no nos encontraríamos en medio de ella! ¡Y mientras no hagamos nada para salir de ella, continuamos sufriendo el dolor! Es un círculo vicioso. |
|
Tenemos que darnos cuenta que, a la larga, la acción y los cambios son
inevitables. Si no actuamos voluntariamente, tarde o temprano, las
circunstancias continúan empeorando hasta llegar al punto en que nos vemos
OBLIGADOS a actuar. Incluso cuando no hacemos nada hasta no vernos
obligados por las circunstancias, eso también es una decisión que acarrea
sus propias consecuencias. El resultado de una crisis SIEMPRE es llevarnos a lidiar con CAMBIOS en la condición que genera el dolor. La diferencia está en que cuando actuamos por decisión propia contamos con OPCIONES, cuando esperamos a que las circunstancias dicten nuestra acción, a menudo perdemos las opciones. NO SOMOS VICTIMAS de circunstancias ajenas a nosotros. SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE estamos en control de nuestra REACCIÓN e INTERPRETACIÓN de las circunstancias que nos afectan emocionalmente. El objetivo es aprender a actuar conscientemente de manera que seamos nosotros quienes controlamos las consecuencias que queremos manifestar. De lo contrario las decisiones que tomen otras personas serán las que, a la larga, nos obligarán a actuar, ya no a conveniencia nuestra sino dentro de las limitaciones aparentemente ineludibles que nos imponen otros. Por otro lado, vivimos en sociedades que nos convierten en ADICTOS al dolor y tenemos que aprender a romper ese hábito. Esto requiere de mucho más que formular el deseo de querer "vivir en paz y armonía"... pero es un buen primer paso. Los invito a leer mi próxima columna en la que continuaré explorando el tema del dolor en nuestras vidas. © María del Carmen Siccardi ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: siccardi@mnsinc.com
|
| <<< Fronteras Psíquicas |
|