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Ampliando nuestra realidad En 1905 un joven alemán llamado Albert Einstein presentó por primera vez a la comunidad científica su teoría de que la realidad física varía de acuerdo con las expectativas del observador. O sea, que en el universo existen tantas "realidades" como observadores. Esta es la base de la teoría del quántum de la física moderna. Valiéndonos de ese concepto es fácil entender el dictamen metafísico que: todos y cada uno de nosotros CREAMOS la realidad que nos rodea. Esto se debe a que nuestra realidad no es más que una interpretación subjetiva de todo lo que nos rodea. Siguiendo ese raciocinio podemos entender que para interpretar no contamos con nada más que nuestras expectativas, convicciones y creencias. Por lo tanto, lo único que limita la realidad de cada individuo es el grado de amplitud de sus expectativas, convicciones y creencias sobre lo que puede o no ser la realidad. Esto se convierte fácilmente en un tipo de gimnasia mental con una capacidad de enmarañamiento verdaderamente monumental. Ante tal riesgo, es preferible ir en busca de ejemplos simples que ilustren las teorías y nos ayuden a entender. Voy a valerme de un acontecimiento legendario. De acuerdo con los documentos de navegación de Magallanes, cuando él y sus hombres desembarcaron en América del Sur en 1520 descubrieron que las poblaciones indígenas no podían ver las enormes embarcaciones de los recién llegados. No tenían problema alguno percibiendo los pequeños botes que emplearon para llegar hasta las playas porque, aunque de extraña forma y construcción, eran parecidos a las canoas que ellos usaban. ¡Pero las gigantescas carabelas, con sus impresionantes velas y elevados mástiles, eran algo tan ajeno a la concepción de realidad de esos individuos que simplemente no podían descifrar qué era la extraña mancha que aparecía sobre el horizonte! (¡Tal como dice el refrán: la ignorancia es ciega!) A raíz de la insistencia de los exploradores, algunos indígenas comenzaron a discernir en el horizonte el medio de transporte de los extraños seres. Una vez que unos pocos comenzaban a ver las carabelas, la comprensión se lograba con mayor rapidez entre los demás. Los primeros en asimilar el nuevo concepto dentro del marco de referencia de sus previas expectativas, servían de "intérpretes" ayudando a otros a expandir su percepción. Esta anécdota tiene un paralelo directo con experiencias contemporáneas que nos dejan tan perplejos como las carabelas a las civilizaciones pre-colombinas... e igual que ellos, nos vemos obligados a re-evaluar nuestras expectativas de lo que puede o no incluir lo que consideramos la realidad. Voy a valerme de otro ejemplo para traerlo a los tiempos modernos y ayudarlo a superar la duda de: "¿Cómo que no podían VER las carabelas? ¡Es imposible!" Le voy a probar que no somos menos ciegos hoy que nuestros ancestros. ¿Ha visto alguna vez la serie de libros llamados MAGIC EYE? No son más que páginas con ilustraciones a color aparentemente sin forma alguna. Pero un buen día alguien, por lo general un joven, llega todo emocionado a mostrarle el libro gritando: "¡Mira, es un elefante rosado, rodeado de mariposas doradas, flotando sobre las nubes... y es tridimensional!" Usted mira de nuevo el pedazo de papel frente a usted y comienza a dudar sobre lo que pueda haber estado inhalando el joven. Pero él insiste en que tiene que mirar el dibujo. Le pone el libro justo frente a su nariz (¡esa es la magia!) y lentamente va alejando la ilustración de su rostro hasta que de repente usted exclama: "¡Es un elefante!" Acaba usted de experimentar el equivalente moderno de una carabela. El elefante rosado estaba ahí todo el tiempo... justo frente a su nariz... pero hasta que no aprende a entender lo que es, NO PUEDE VERLO. Hoy en día somos cada vez más los que ponderamos preguntas tales como: ¿Qué capacidad tiene la mente humana que aún no entendemos? ¿Estamos solos en el universo? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué sucede después de la muerte? ... A medida que vamos encontrando respuestas nos incumbe compartir ese nuevo conocimiento para ayudar a otros también a expandir su realidad y poder así compartir un mundo mucho más desafiante, fascinante y abarcador de lo que jamás imaginamos posible. Hace casi 20 años que yo me uní a esta cruzada moderna de exploración y descubrimiento de nuestras fronteras psíquicas. No obstante, he podido constatar que la comunidad latina se encuentra relegada en esta expedición porque la mayor parte del conocimiento que comparten los líderes de avanzada en esta cruzada se disemina en inglés. Mis exploraciones están encaminadas a responder a preguntas tales como: ¿Estamos al borde de cambios geológicos trascendentales? ¿Cómo y por qué pueden curarse enfermedades con métodos de medicina alterna tales como esencias de flores, medicina vibracional, acupuntura, hierbas y masajes del cráneo? ¿Cómo puede TODO el mundo obtener conocimiento de otras dimensiones de manera totalmente consciente? ¿Cómo podemos trabajar en colaboración con la naturaleza para reparar el daño que ha causado la civilización moderna?... y mucho, mucho, más. Se trata de una metafísica práctica, no contemplativa, que tiene como fin hacernos entrega del poder que necesitamos para crear un mundo mejor. Busco conocimiento que confiere poder para cambiar nuestras vidas y vivir a plenitud. No promuevo cultos a individuos o instituciones, sólo ofrezco guías para que cada persona pueda descubrir y explorar nuevos conceptos. Los invito a que me acompañen armados de una insaciable curiosidad, cauteloso escepticismo y mentes abiertas al descubrimiento y exploración de nuevos mundos que aún no hemos aprendido a percibir.. Los desafío a esforzarse a ver las carabelas que nos traen conocimiento que habrá de cambiar nuestras vidas para siempre. © María del Carmen Siccardi Preguntas, comentarios o referencias: siccardi@mnsinc.com
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