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Señoras y Señores, con Todos Ustedes...

Horacio Vázquez Rial


Hoy conversamos con un escritor hispanoargentino residente en Barcelona desde hace muchos años, ahora también en Madrid. HVR, doctorado en Geografía e Historia en la Universidad de Barcelona, es novelista y articulista/ensayista. Su obra, aparte de Los Borrachos en el Cementerio que, como se verá más abajo no deja de ser otra divertida paradoja, comprende, Segundas Personas, El Viaje Español, Oscuras Materias de la Luz, Historia del Triste, (finalista del prestigioso Premio Nadal 1986), La Libertad de Italia, Territorios Vigilados, La Reina de Oros, (finalista del Premio Internacional de Novela Plaza & Janés 1989), Los Últimos Tiempos, La Isla Inútil y Frontera Sur, que en estos momentos se filma bajo la dirección de Gerardo Herrero y con guión del propio HVR. Sus últimas obras publicadas o de próxima aparición son El Lugar del Deseo y El Maestro de los Ángeles. HVR trabaja en su próxima novela, La Pérdida de la Razón y entre sus proyectos se cuenta otra, Black Spain.

Pero leamos qué nos dice Horacio Vázquez Rial:


LA ENTREVISTA

SE: -No digo que te sorprendan pero ¿te interesan las posibles y distintas lecturas a tu obra?

HVR: -Sí, por supuesto. De hecho yo sé que un libro no tiene una sola lectura y además ni siquiera yo como lector de mi propia obra, un año, dos años, tres años después de haber terminado un libro lo leo con los mismos criterios con que los escribí y ni siquiera si lo intento dos veces. Ha pasado eso, lo lees a los cinco años y lo lees a los diez y eres otro lector y el libro es otro en consecuencia.

SE: -Dada tu erudición, ¿te interesa más el ensayo o la novela y por qué?

HVR: -La respuesta es una sola para las dos preguntas. A mí lo que me interesa es comunicar. Comunicar ideas. Por lo tanto si la novela llega a más gente me voy a valer de la novela. Creo que es un buen medio de comunicación de ideas tan bueno como el ensayo. Es cierto que hay una cantidad de ideas que no son trasmisibles por la vía de la novela y esas están condenadas al ensayo y así lo hago. Generalmente, más que al ensayo al artículo, al ensayo de extensión breve o media.

SE: -En tu espejo yo reconozco por lo menos a dos Horacios, uno, el hombre sensible, cálido y cordial en sus segundas acepciones o sea: con sentimientos, amable/amante y receptivo/entregado y dos, el escritor implacable, terminante y capaz de apurar hasta la última gota, ¿cómo te ves tú?

HVR: -Coincido... [risas]. Coincido, no sé si son exactamente dos personas sino dos facetas de lo mismo... Lo que pasa es que no sé si "escritor implacable" es exactamente, yo diría honesto. Honesto en el sentido de querer decir la verdad. Cosa que no siempre, no siempre en otros órdenes, en el orden de lo afectivo, es enteramente posible. Aunque parezca que las cosas son del revés, el escritor tiende menos a seducir que el individuo.

SE: -Una amiga escritora chicana dice que ella tiene un pie en San Francisco y otro en México, tu obra se apoya en los dos lados del Atlántico. ¿Recuerdas a George Bernard Shaw: "EE.UU y GB son dos países divididos por la misma lengua"? Puesto que está el español peninsular y el español ahora llamado 'meridional' que se habla en Latinoamérica, ¿cómo te afecta la dicotomía y qué usas antes de revisar?

HVR: -Bueno. Vamos a ver. En primer lugar yo no estoy de acuerdo con esa división del español. Yo diría que hay no menos de 10 españoles peninsulares perfectamente diferenciables. Más diferenciables entre sí, -el español de Aragón y el español de Andalucía, por poner ejemplos-, que el español de Colombia y el español de México. Ese es el primer asunto. Segundo asunto: la división global de peninsular y americano, en América hay otro tipo de división que no tiene que ver con los países exactamente sino con los sistemas culturales. Por ejemplo, en Argentina hay no menos de tres sistemas literarios, tres sistemas culturales, en el Noroeste, en el Litoral que abarca Buenos Aires y en el centro colindante con Chile, en Cuyo, donde se hablan tres castellanos radicalmente distintos, con giros propios, con modismos propios, con entonación propia, etc., inclusive se podría hablar de un español mediterráneo en torno de Córdoba que tiene otro acento. El del Noroeste viene a coincidir con el sistema literario de Bolivia, Norte de Chile, Sur de Perú. Cabría hablar tal vez de un andino-meridional ahí, distinto del andino-septentrional de Colombia o Venezuela. Entonces son globalizaciones que a mí no me dicen absolutamente nada. Yo resulto tan ininteligible escribiendo en argentino en Sevilla como en Bogotá o escribiendo en mi español pseudo peninsular. Yo he optado simplemente por mi oído. Yo escribo en una lengua donde se mezclan el castellano de Buenos Aires y el castellano de Barcelona que son las dos ciudades en las que he pasado el conjunto de mi vida y donde he recibido este castellano con todos sus matices. Hace poco tuve un enfrentamiento con un corrector de estilo de Madrid que me dijo, -Aquí en el Centro eso no se dice así. A lo cual le pregunté, -¿El Centro de qué es Madrid? Es decir, aparte del centro geográfico de la Península. ¿Es más correcto el castellano de Aragón que el de Cataluña porque está más cerca del 'Centro'? Es decir, no sé qué significa todo eso. Creo que hay una conciencia dentro de la Península, en España en ese orden, que a veces llega al grotesco. Acabo de ver una película excelente que se llama Airbag donde hay un personaje gallego que habla exactamente como hablan los gallegos que hablan castellano. Es decir, hablan mal el castellano, con tics, con cosas que han aprendido mal, que han oído mal. Por ejemplo, 'A las pruebas me repito', dice el personaje. Del mismo modo en que cuando hicieron la serie de televisión con el Quijote ponían al Vizcaíno de Cervantes hablando exactamente con el acento de Nicolás Redondo [sindicalista, ex-secretario general de UGT, España], cosa que es muy discutible que fuera real en los tiempos de Cervantes. Es decir todo eso está ahí y eso tiene que ver, esa división tiene que ver con un criterio colonial que está vivo. Literatura Hispanoamericana y Literatura Española. ¿Por qué no literatura en lengua castellana de 23 países? Primer asunto. Y si vamos a dividir entre España y América Latina, ¿América Latina tiene una sola literatura? De ninguna manera. Por lo mismo que hablábamos de los sistemas literarios hace un momento. En Argentina se reconocen no menos de dos tendencias claras: una litoral y otra interior que hacen dos literaturas. Yo creo que se resumen muy bien en el desprecio insolente de Borges hacia Ricardo Rojas que yo comparto. Al paradójico doctor Rojas que escribió una Historia de la Literatura Argentina más larga que la Literatura Argentina. Yo comparto eso, no obstante lo cual el Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires se llama Ricardo Rojas, no se llama Jorge Luis Borges. Yo espero que con los años eso se rectifique pero de momento es así. Como reconociendo una unidad. ¿Quién impone esa unidad? Esa unidad la impone el sistema colonial. El criterio postcolonial de perduración que no llega del todo a coincidir con los estados, más bien coinciden los sistemas literarios con el mapa virreinal. Es decir hay una literatura del Alto Perú que es la que corresponde a esa zona de la que hablábamos del Noroeste argentino, Bolivia, Sur de Perú, Norte de Chile. Hay una literatura de la Capitanía General de Chile, hay una literatura del Virreinato del Río de la Plata. Es decir no hubo literatura colonial pero sí literaturas postcoloniales que vienen a encajar en su sistematización con la división que se había hecho de la geografía americana para la explotación virreinal. Racional, absolutamente racional porque coincidía con los ejes de la producción de cada zona que son los verdaderos determinantes de los matices. Opciones: una sola literatura en lengua castellana con todos los matices regionales o 23 literaturas distintas de marco nacional. Lo que no acepto y no estoy dispuesto a aceptar nunca es Literatura Española y Literatura Hispanoamericana. Esto me parece una grosera barbaridad.

SE: -De acuerdo. ¿Dónde encuentras más eco para tu obra: en Europa, EE.UU o América Latina?

HVR: -Si tengo que juzgar hasta ahora, evidentemente en Europa. En Europa donde yo publico en España con una facilidad con que nunca hubiera publicado en Argentina, tengo un público lector que no tengo en Argentina. En Argentina tengo un núcleo de lectores muy reducido y han sido los ingleses quienes se inquietaron por traducirme y ahora los alemanes están en ese tema.

SE: -Algunos americanos tenemos la imagen del horizonte incorporada en la propia información visual: ¿te reconoces mestizo americano-europeo? Y, ¿cómo y en qué? (por 'sí' o por 'no').

HVR: -No, yo no creo que haya mestizaje. No en mí en particular, es decir no más del que suele haber. Yo vengo de una familia absolutamente definida historicamente, como una familia gallega con por lo menos ocho generaciones de permanencia registrada en Galicia. Es decir donde no entraron ni siquiera asturianos en la historia. Ni nadie de Zamora ni de ningún país limítrofe ni de León. Por lo tanto no hay cruce en el sentido étnico del mestizaje. Yo soy tan mestizo como cualquier habitante de grandes ciudades en el orden cultural. El mestizaje de Buenos Aires, el mestizaje de Barcelona, ahora el mestizaje de Madrid es el mío pero es el mío en la medida en que es mestizaje de gran ciudad. Lo mismo sería en Madrid, lo mismo sería en Nueva York. Es decir está uno en medio de una serie de corrientes, de lenguas, de libros, de periódicos, no es muy distinto el funcionamiento de un intelectual en una gran ciudad o en otra. Yo no creo que mi producción hubiera sido muy diferente en Londres de lo que es en Barcelona, salvo por lo que hace al oído, al idioma en mi oído. Yo acepto esto porque además me da igual, realmente me da igual.

SE: -En una novela de una autora austriaca, un hijo de la protagonista emigrado a EE.UU con ella, le insiste machaconamente, 'Madre, llévame a Europa para vivir mi primer amor'. ¿Siguen tus pasos tus hijos?

HVR: -No. No, mi hijo argentino es decididamente argentino, nunca ha querido pisar Europa. Y mis hijas catalanas, en todo caso, cuando emigren lo harán a países anglosajones porque ese es su proyecto y yo creo además que es la cultura dominante en que han sido criadas. Yo soy consciente de que soy un padre considerablemente anglófilo y considerablemente americanófilo o más exactamente 'newyorkófilo' y que he transmitido esto y esto sí ha sido recogido pero eso no implica una repetición de mi experiencia. Para ellas es una experiencia de toda la vida, para mí es una experiencia adquirida después. No te olvides que yo me crié en una ciudad absolutamente omnipotente, que se consideraba el ombligo del mundo, la misma en la que te criaste vos. Es decir, los demás, los que no son porteños, son unos boludos. Yo ya renuncié a eso y no creo que sea cierto ni que haya sido cierto nunca, además soy incapaz de transmitir eso a mis hijos. Posiblemente una autora austríaca, teniendo detrás Viena, haya podido transmitir una mitología mucho más propicia a sus hijos, aunque eso sea absolutamente discutible porque los mismos vieneses que habitaban la Viena de Freud manejaron los campos de concentración en los que murieron todas las hermanas de Freud y de los cuales se salvó él por un pelín.

SE: -¿En qué generaciones encuentras más respuesta a tu obra: la anterior a ti, la tuya, la posterior a ti?

HVR: -La anterior a mí. Mis lectores son mayores.

SE: -¿Y eso por qué? Y en todo caso, ¿no te impresiona y emociona?

HVR: - No lo sé pero sé que mis lectores son mayores. Probablemente eso está muy bien, sí, a mí me alegra mucho, me impresiona mucho también. Sobre todo no te olvides que yo he tomado un tema particularmente espinoso que es el de la Guerra Civil. Yo me ocupo de esa memoria y en consecuencia recojo relaciones con un montón de gente que ha participado en eso y tengo que decir con mucho orgullo que se reconocen en lo que yo escribo.

SE: -¿Qué opinas de las etiquetas, generación del 27, 50, postmodernos, en tanto que etiquetas?

HVR: -Sirven para la didáctica pero es lo mismo que la literatura hispanoamericana y española. Sirven para eso, enseñar dentro de un sistema. Lo que pasa es que habría que ver qué ideología hay detrás de eso, ¿no?, y la ideología que hay detrás de eso, de la noción de generaciones es la ideología romántica que tiene algún derivado positivo en orden a la teoría del sueño pero que tiene sobre todo derivados negativos en los nacionalismos de todo pelaje y en los orígenes del nazismo. A mí me parece muy peligroso eso. Aquí la teoría de las generaciones se la trajo de Alemania, Ortega, que era un señor que sabía perfectamente alemán y que nunca se tomó el trabajo de leer a Marx, lo cual me resulta curioso. Además lo decía con un cierto orgullo. El caso Ortega es un caso aún sin investigar. Hubo un solo inquieto pensador que se ocupó de eso que se llamaba Patricio Canto, escribió un magnífico libro titulado El Caso Ortega y Gasset que publicó Oyanarte hace 45 años más o menos. Creo que es el único individuo a quien yo ví rebelarse contra la mitología orteguiana. Tenía que ser un argentino, claro.

SE: -Es un poco como intocable, no se atreven, ¿no?

HVR: -Absolutamente. Además no hay que olvidar que la gran empresa de comunicación de este país, la mayor de las empresas de comunicación de este país que es el Grupo PRISA Diario El País se considera heredero de Ortega y José Ortega Spottorno es el Presidente del Directorio de la empresa y todo esto está ligado a la tradición pseudo liberal española.

SE: -¿Cómo te sientes frente a Frontera Sur en la imagen visual del cine?

HVR: -Estoy encantado [risas]. Yo siempre veo mis novelas. Yo no escribo sólo con palabras, siempre trabajé con imágenes y con escenas. Por lo tanto me parece absolutamente lógico que vaya al cine y cuando iniciamos el trabajo de casting empecé a reconocer a mis personajes en rostros de actores, curiosamente a Herman Fristch en Peter Domayer que es un hombre que ahora está aprendiendo castellano obligado porque lo acaban de contratar en Cuba, está filmando en Cuba durante tres meses. De todos modos nosotros pensábamos obligarle a aprender castellano para que hiciera el Germán Fristch con su acento. Cuando lo ví por primera vez en un video me dí cuenta que ese era Fristch, en un grupo de 20 actores de los cuales estuvimos viendo videos durante todo un día y yo sé desde siempre que Federico Luppi es Maidana, no necesitaba llegar a la película para que eso fuera así. Y Roque tiene un rostro muy variable, para mí el rostro ideal sería el de Javier Bardem pero no sé si eso va a ser posible. Teresa está en una seria discusión pero tengo que decir que hay una actriz que se enamoró de Teresa hace mucho tiempo, mucho antes de que esta película existiera y que quiere ese papel y que es Aitana Sánchez Gijón. Aitana se enamoró de Teresa y se enamoró de ese personaje del libro cuando se lo dió Carlos Saura para que fuera a ver 'cómo era Buenos Aires'. Bueno, Aitana ha reaparecido ya, hemos hablado de este libro el año pasado...

SE: -Perdón, ¿y Aitana encontró Buenos Aires a partir de haber leído Frontera...?

HVR: -Frontera Sur...

SE: -Digo, cuando fue a Buenos Aires, ¿la encontró por el libro?

HVR: -Sí, sí. Verás, sí absolutamente. Por lo menos acompañó mi imaginación si no la encontró. Ocurrió una cosa. Ella fue a Buenos Aires a hacer una película donde hacía de inmigrante, claro. Y Carlos Saura por un lado y su padrino, Roberto Otero, a quien está dedicado El Soldado de Porcelana le dieron el mismo libro. Es decir, no tenía más remedio que llegar a Buenos Aires con ese libro. Y no sé si buscar la ciudad en él o buscar el libro en la ciudad pero el caso es que lo encontró y se quedó con eso y es posible que sea Teresa. Perfectamente posible.

SE: -Muchos años atrás tuve que hacer una prueba de traducción para Naciones Unidas y hablaban sobre la generación aural. Es decir, nuestra generación era muy en blanco y negro y las generaciónes posteriores son muy en color, muy en imagen visual, entonces, tú decías que cuando escribes ves a tus personajes, los ves, ves la imagen, pero tú como lector, ¿te gusta o no te gusta imaginar cinematograficamente un personaje?

HVR: -Irremediablemente lo hago, yo soy un hombre de la época del cine y del mismo modo que el cine influye en mí, en mi escritura, influye en mi lectura, influye en mi audición. No se escucha música igual antes y después del cine. El cine nos ha obligado a asociar determinadas músicas a determinados sentimientos, a determinadas situaciones. Ha movido materialmente nuestra imaginación en relación con la música. Asociamos la música con imágenes, cosa que probablemente la gente de antes de la época del cine no hiciera. Tenemos un tipo de audición absolutamente contaminado.

SE: -¿Cómo te sientes de cara a Los Borrachos en el Cementerio?

HVR: -¿Los Borrachos en el Cementerio? No existe ese libro [risas].

SE: -¿Cómo que no existe?

HVR: -No, no existe ese libro.

SE: -A ver, me repite...

HVR: -Mira, ese es un libro que se publicó por una necesidad concreta que era la de licenciarme como escritor. Ya llevaba demasiados años escribiendo en silencio. Tenía 32 años cuando salió ese libro y el hecho de que ese libro estuviera impreso, aunque ahora no me pertenece para nada, yo no me leo en ese libro, me dió el impulso necesario para Segundas Personas que sí es el primer libro en el que sí, yo me reconozco claramente. Necesitaba graduarme, graduarme de escritor.

SE: -Claro, pero la pregunta, los tiros iban por aquí, ¿cómo te sientes frente a Segundas Personas y a El Soldado de Porcelana que es uno de los últimos que ha sido publicado?

HVR: -Bueno, me parece un proceso lógico. Piensa que yo empecé a publicar tarde, así que no es inocente Segundas Personas ya. Es decir que yo, cuando publico Segundas Personas ya sé qué soy yo como escritor y qué puedo ser. Entonces es cierto que 'hago gimnasia' durante varios libros y que voy echando músculos y que cada vez me siento más seguro para hacer cosas que quería hacer ya desde un principio. Y El Soldado... realiza muchas de esas cosas y seguramente el libro que estoy escribiendo ahora que se llama La Pérdida de la Razón realizará más de esas cosas y probablemente el siguiente si llego a concretarlo que es todavía proyecto pero que se llama Black Spain sea aún más.

SE: -Cuando Borges presentó mi primer libro se refirió a Fervor de Buenos Aires y dijo que él sentía mucho pudor al recordar Fervor... o sea que nos pasa un poco a todos. Lo que está detrás nos da pudor, ¿no?

HVR: -Sí, sí.

SE: -¿Te reafirmas en lo que yo te pregunté el otro día de si tienes conciencia de que El Soldado de Porcelana es tu libro más importante?, no porque no puedas escribir un libro mejor que no dudo que puedas hacerlo.

HVR: -Primero, es lo más importante porque redefine mi situación pública como escritor. Lo curioso es que esa redefinición está asociada no sólo a El Soldado... sino también a la llegada de Frontera Sur al cine. Yo creo que son dos hechos simultáneos que se potencian mutuamente.



Así llegamos al final de la entrevista (un poco azarosa: tan absorta estaba en las palabras que escuchaba que no me dí cuenta que la grabadora había dejado de grabar...). Es un breve resumen de todo lo que tiene para decirnos Horacio Vázquez Rial y como siempre que se lo lee o escucha, ha sido un placer intelectual comprobar una vez más que un buen escritor invariablemente dice con sus palabras lo que nosotros no hemos puesto voz a las nuestras todavía. Es como el escriba o el chamán.


NOTA:
Quiero destacar que cuando se hizo esta entrevista todavía no estaba ultimado qué actores participarían en la película. Ahora (abril 1998) será la también excelente actriz española Maribel Verdú quien forme parte del reparto.


© Sara Espinosa Viale
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