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En los albores de la Nueva Era Hay palabras con notable éxito cultural. Una de las más representativas es la de modernidad. El término fue acuñado por Charles Baudelaire, el poeta francés del siglo pasado, que además es magnífico ensayista, sobre todo en sus escritos : Heroísmo de la Vida Moderna, El público moderno y la fotografía y El Pintor de la Vida Moderna. La modernidad como concepto, desde entonces, marcó la vida cultural de más de un siglo, mostrando su fecundidad en la abundancia de producción filosófica. Qué significa modernidad ? Desde Baudelaire, hay dos concepciones contradictorias, una "pastoral", de tipo romántico, y otra "contrapastoral" (Marschal Berman). La primera origina la "modernolatría", término que introduce Umberto Boccioni en 1909. La modernolatría se basa en uno de los presupuestos más firmes de la modernidad : el culto incondicional al progreso. La concepción contraria, que podemos llamar "modernofobia", plantea una crítica demoledora a los principios en que se basa la modernidad. Alrededor de esta contradicción giran muchas de las discusiones actuales sobre la modernidad. Para algunos, como Jürgen Habermas, es un proyecto inacabado que debemos llevar a su culmen. En la posición contraria, se asume que la modernidad cumplió su ciclo y somos testigos del nacimiento de una nueva etapa histórica que aún no tiene nombre, aunque se ha intentado bautizarla como postmoderna, postindustrial, o simplemente "la nueva era". Europa vivió de lleno la modernidad. Hasta América Latina nos llegan sus coletazos contradictorios. Con algunos de sus mejores avances como el desarrollo industrial y la tecnología, traducidos en mejores condiciones de vida, viene la desigualdad, el desarraigo y los imperfectos modelos políticos herederos del estado moderno liberal y democrático instaurado por las revoluciones francesa y norteamericana del siglo XVIII. Sin embargo, para bien nuestro que aún no hemos apurado hasta el fondo, las condiciones de esta parte latina del continente hacen prever que podemos asumir un papel protagónico en la construcción de esta "nueva era". Tenemos un ejemplo en los literatos, los novelistas en especial, que han presentado, desde la estética, una visión de América Latina con poderosa presencia en la cultura occidental. Largo proceso nos queda por desarrollar para que esa influencia sea también en la construcción de nuevos modelos de vida política, de presencia ciudadana y de desarrollo cultural. El camino es la construcción de nuestra identidad como continente, frente al otro, en este caso Europa, no por el rechazo, sino por la diferenciación, al identificar lo que nos hace ser nosotros, como distintos de ella. Leer más sobre modernidad : http://www.iztapalapa.uam.mx/iztapala.www/topodrilo/35/td35_12.html © Jorge Echeverri González ( Todos los derechos reservados por el autor ) Preguntas, comentarios o referencias: jorgeche@col2.telecom.com.co
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