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García Márquez: contradicciones


Luego de leer las primeras páginas se puede decir que es excelente, estupendo como él mismo dice a cada rato de ciertas cosas que le gustan, este nuevo libro de García Márquez Noticia de un secuestro, en lo que tiene que ver con la esencia literaria y periodística. Ameno, sencillo, comprensible y, de pronto, hasta didáctico. Pero lo que más nos asombra de Gabo es su formidable entonación entre musical y poética en la construcción de cada una de las frases. Y, ¿ qué decir de su imaginación fantasiosa, de su realismo mágico ? ¿ Y de la elaboración literaria tan graciosa que alcanza cuando se refiere a las cosas más simples y rutinarias ? Sabe exprimir con ingenio y humor toda nimiedad. Nos hace reír descubriéndonos paradojas que nosotros a simple vista ya habíamos descartado. Es el purista de la palabra, el esteta de la construcción literaria, el arquitecto perfeccionista de lo trivial. Y a lo trivial lo vuelve trascendente en la graciosidad... Este es el Gabo mío : ¡ el escritor bárbaro ! Y de pronto, quizás también, aquel político tan siempre honesto y tan frecuentemente lúcido. Porque del otro Gabo, del Gabo en persona o como persona, o del Gabo intelectual o pensador, del Gabo teórico, filósofo o ensayista he preferido olvidarme. No le reconozco. Casi me ofende.

Pero en cambio, que lindo ejemplo de literatura éste que no me aguanto las ganas de transcribir :


Era imposible distinguir los límites entre la verdad y la contagiosa fantasía de Marina. Decía que Pacho Santos y Diana Turbay estaban en otros cuartos de la misma casa, de modo que el militar del helicóptero se ocupaba de los tres casos al mismo tiempo durante cada visita. En una ocasión oyeron unos ruidos alarmantes en el patio. El mayordomo insultaba a su mujer entre órdenes atropelladas de que lo alzaran de aquí, que lo trajeran para acá, que lo voltearan para arriba, como si trataran de meter un cadáver donde no cabía. Marina, en sus delirios tenebrosos, pensó que tal vez habían descuartizado a Francisco Santos y estaban enterrándolo a pedazos debajo de las baldosas de la cocina. " Cuando empiezan las matanzas no paran - decía -. Las próximas seremos nosotras." Fue una noche de espantos, hasta que supieron por casualidad que habían cambiado de lugar una lavadora primitiva que no podían cargar entre cuatro.



A Noticia de un secuestro, lo digo después de haberlo terminado de leer, no podría clasificársele sino como el libro flojo de un vigoroso escritor que, todo parece indicar, escribe un libro con pereza y a las carreras, estando cargado y presionado por una excesiva complacencia con un establecimiento que se ha dado a la tarea de asimilar al otrora intelectual de izquierda.

Aquí, el afán arribista de Gabo es evidente. Tiene esta crónica una estructura y un acabado muy semejantes a las pintas que le dio por lucir desde cuando obtuvo el premio Nobel. El tejido multicolor y a cuadros de sus extravagantes sacos tipo bocadillo, como solíamos llamarlos en el colegio cuando nuestros padres nos autorizaron por primera vez a usar estos trapos, parodias desenfocadas ellos, remedos muy Pernitos todos del buen gusto y la calidad inglesa ; el abigarrado [ Léase : de varios colores mal combinados...] pañuelito de seda en el bolsillo de la solapa ; en veces, la muy afectada bufanda de seda tan de corte Alvaro Mutis ; los pantalones de un solo fondo pero de colores escandalosos ; las camisas multicolores a las que sólo les falta, para darle vida a la selva tropical, el aleteo éste sí no figurado de las mariposas amarillas y, en fin, toda su vitola rara, peculiar y trastornada. Así es este libro en la coquetería sinvergüenza y lambona de Gabo con el poder, con la burguesía, con la gloria y, de pronto, quizás, ¡ vaya uno a saberlo !, con el dinero.

Si García Márquez no iba a llegar hasta el fondo social, político y económico del fenómeno que trataba, es decir, el secuestro, si no iba a ser objetivo en su análisis, si no iba a asumir un compromiso vertical con el tema, y si no pensaba en otra cosa que consolar y ser solidario con el infortunio y el vértigo de una familia tan cara para el gobierno, para las oligarquías y para la casta dirigente, ha debido más bien, mientras se divertía escribiendo, explayarse con su hermosa literatura y su sensual manejo del idioma en otro tema, como por ejemplo, este tan de moda del poeta José Asunción Silva y sus cien años de músicas de alas.

Es este, y lo digo sin amargura, el peor de los libros de cuantos haya escrito la pluma castellana más grande que haya dado la hispanidad después de Cervantes. Y que se entienda que somos rigurosos con él por cuanto no hay derecho a que el mejor y más universal de los escritores colombianos de todos los tiempos, ¡ se nos tuerza de pronto y de esta manera! Pero como anécdota, y para darle gusto a su gusto de perfeccionista impenitente, he aquí algunos gazapillos que le agarré a la primera edición de su libro. Lamentablemente es quizás el libro suyo más descuidado editorialmente y con más errores de transcripción. ¡ Ojo ! Todo escrito de Gabo alcanza una gran influencia y es, por así decirlo, un paliativo para la salud del espíritu. De allí que viendo este monumento a los gazapos en una obra del médico de almas Gabriel García Márquez, se nos venga a la memoria la sentencia de Mark Twain : Tenga cuidado al leer libros de salud. Lo puede matar una errata.
  1. En la página 172 aparece la palabra pimera en vez de primera.
  2. En la página 191 alguien dice : ¡ Yo qué voy saber de eso ! Y supongo que lo que se quiere decir es : ¡ Yo qué voy a saber de eso ¡
  3. En la página 300 se dice Ejército Nacional de Liberación y la verdad es que se trata del Ejército de Liberación Nacional.
  4. En la página 320 Gabo dice que la entrevista duró media hora y cuatro renglones más abajo dice textualmente : Veinte minutos después se despidieron.
En fin, qué vamos a hacer con este Gabo de ahora... No nos queda más remedio que seguir esperando a que se recomponga.


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