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Justicia globalizada para Pinochet
por Germán Uribe


Un corresponsal del Diario El Tiempo de Bogotá escribe una carta al periódico en donde ilustra con ingenio y sorna el pedido de indulgencia para el general Pinochet invocado por algunos chilenos de derecha. Dice: Los que solicitan la libertad del general Pinochet por "razones humanitarias" están como el desalmado que mató a sus padres y luego pedía clemencia ante los jueces alegando que era un pobre huerfanito. Pero lo más aberrante de este afortunado escándalo mundial no es la solicitud de indulgencia para el general por su avanzada edad o sus achaques seniles, no, lo imperdonable del descaro y el cinismo de toda esta derecha neofascista chilena, que ahora rodea ardorosa y beligerante a Pinochet, es llegar hasta el extremo de querer declararlo loco para que de tal manera pueda evadir sus responsabilidades penales. ¿Y es que a quién le cabe la menor duda de que el ahora recalcitrante viejo militar, que hizo lo que hizo durante 17 años de dictadura, no estaba loco desde el año de 1973 cuando ordenó bombardear La Moneda y con ella al presidente Allende, o cortarle las manos a Victor Jara para silenciarle su guitarra y sus canciones, sin que entonces a toda esta bárbara e inconsciente derecha chilena les pareciera tal locura un peligro y un asunto condenable por los crímenes de lesa humanidad que comenzaría desde aquella fecha a cometer dentro y fuera de Chile?

¿Estará loco Pinochet? ¡Claro que sí! De tanto hacerse el loco durante su dictadura terminó enloquecido y embriagado por los crímenes que ordenaba y el poder que ostentaba y ahora, en verdad, está loco, y muy loco si piensa que sus memorables atrocidades quedarán impunes frente a la justicia universal regentada para su caso por los ingleses y los españoles, amén de otras naciones como Suiza, Francia y Bélgica.

Aunque, también, ¿cómo no puede dejar de ser aberrante el hecho de reclamar inmunidad, como lo vienen haciendo sus amigos y seguidores y el propio gobierno del señor Frei, para el antiguo jefe de Estado y senador vitalicio - de facto - luego de los miles de crímenes cometidos bajo se régimen? ¿Puede haber inmunidad para los criminales y asesinos? ¿Es sensato pensar en inmunidad para los violadores de derechos humanos, aunque éstos se encuentren bajo el amparo de una dignidad de Estado? ¿De una soberanía nacional? La senaturía vitalicia que el se inventó, que él exigió e impuso como condición para permitir el tránsito hacia la democracia en Chile, seguramente pensando en lo que se le vendría más adelante, ¿hace válida y respetable su cacareada inmunidad?

Pero, ahora bien, ¿estará enfermo el general y dicha enfermedad amerita piedad de parte de sus jueces? Dejemos que sea el premio Nobel de Literatura 1998, el portugués José Saramago, quien al responder una pregunta sobre si el marrullero dictador debe ser extraditado a España y juzgado allí, responde:

Yo pienso que sí. Me parece una hipocresía tremenda que no lo vaya a ser por razones humanitarias, porque esté muy malito el pobre. Si Pinochet siguiera siendo dictador y estuviera haciendo lo que antes - asesinar, torturar -, tendría 83 años y también estaría malito. En ese caso yo me pregunto si por razones humanitarias no lo habríamos llevado a juicio. Nadie puede ser impune por tener 90 años. El pasado no se borra. Las razones humanitarias no resucitan a nadie. Los muertos están muertos, y los desaparecidos, desaparecidos.

Este episodio del anciano dictador preso en Londres 25 años después de sus locuras y pedido en extradición por España para juzgarlo por sus crímenes a la humanidad, ciertamente que es ejemplarizante.

Pero la verdad es que el caso lleva implícito un aspecto mucho más importante que el simple juzgamiento del genocida y torturador chileno que es necesario destacar como innovador y revolucionario e histórico. La Cámara de los Lores y la justicia Española con el juez Baltasar Garzón a la cabeza, proponiédoselo o no, acaban de convertirse en los pioneros de la internacionalización de la justicia llevándose de paso el muy antiguo y sólido ejercicio de la diplomacia que otrora fuera la salida ideal y "conveniente" en casos semejantes.

¡Tamaño precedente!

Bien lo advierte un eminente internacionalista: ...es la confirmación de la responsabilidad universal en la lucha por los derechos humanos y la posibilidad de anteponer los acuerdos internacionales sobre las legislaciones nacionales. Y es que, además, dado el caso de que se alegue a favor del tirano, aparte de la legislación interna de su país, razones de Estado, nada ni nadie puede nunca justificar crímenes contra la humanidad aunque sean cometidos tras el parapeto de soberanías nacionales.

Parece ser, pues, que se abre en el mundo la posibilidad de la globalización o la internacionalización de la justicia. Este final de milenio que ha destruido las fronteras de la economía y el comercio, que ha impuesto como única fórmula de sobrevivencia económica la integración, el final de siglo de la "aldea humana intercomunicada", del Internet y la informática, se unifica también en la justicia, globalizándola.

He aquí porqué este infame espécimen del género humano podrá pasar a la historia más allá que por sus crímenes, sus genocidios y sus torturas: Provocó, quién lo creyera, la globalización humana de la justicia, y de paso permitió notificar a quienes ocupan una posición de mando, que sus excesos ya no prescriben, ni están sujetos a territorialidad alguna; pueden ser juzgados en cualquier momento por mandato de la comunidad internacional.

Bienvenida, entonces, la justicia globalizada para el general Pinochet y para los otros tantos Pinochet que aún respiran incólumes en este mundo.


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