| <<< La Esquina de Germán Uribe |
|
Keats, simplemente Me gusta el poeta Michaux. Sí. Y me gusta la poesía, toda la poesía. ¡Me gusta tanto la poesía y me gustan tantos poetas ...¡ Pero no se trata de enumerarlos a todos los que son o a todos los que a veces, sin serlo en demasía, me gustan. De Michaux no sé si ya, in extenso, hablé en alguna oportunidad o de cuántas veces lo he mencionado. Y algo semejante me ocurre con Keats, el motivo de esta breve, brevísima pero emocionada mención. Aunque es extraño: no sé todavía por qué echo mano de Michaux para disculparme por hablar de Keats. Desde hace mucho tiempo, desde niño, descubrí a este formidable poeta : John, el británico, Keats, el londinense. Nacido en 1795 y muerto en Roma en 1821. Keats: 26 años de vida para la poesía, de la mano de Spenser su influjo, inspirador y maestro. Conoce a Shelley, pero también Shelley lo conoce, lo que en últimas no se sabe que es más importante. A los 22 años publica Poems, que aunque fracaso, logra el éxito de hacerle abandonar la cirugía y asumir la literatura. Con Endimión, nace un lírico perpetuo. El joven tuberculoso se enamora de Fanny Brawne y escribe Lamia y otros poemas. Repito, me repito: no sé si ya todo esto lo había escrito antes, en otra parte, en otros sitios. Si había sido reiterativo o recurrente con el pobre Keats, uno de mis poetas mayores. Aunque de lo que sí estoy seguro es de haber invocado algunas veces, incluso en un cuento o en una novela, la Oda a un ruiseñor y haber pensado en voz alta, o rumiado en voz baja, infinidad de veces, la Oda a una urna griega. |
|
El hombre, como es natural, se nos muere. Pero tempranamente, como no debió ser, aunque gloriosa e inmortalmente, como tenía que ser. Y nos deja dejándonos todo su lirismo, todo su encanto, toda su poesía. En Nápoles enferma y se va a Roma a extenderse para siempre en su lecho de muerte pero no sin antes escribir, ya agonizante, él mismo, su epitafio, tan disiente y tan profundo, tan popular como no lo fueran sus poemas en esta parte del mundo, en la Colombia que nos correspondió vivir limitados por la vida, pero con más posibilidades de sueños que en ninguna otra parte. Decía, sobre su popular y humano epitafio, que dice: Aquí yace alguien cuyo nombre se escribió en el agua. Este fue, este es el romántico inglés de las odas y sonetos más grande del siglo diecinueve, antecesor de alguien otro con el que también posiblemente he dado lora, pero del que también en alguna otra ocasión como ésta, cuando se publica un libro como el inédito de Julio Cortázar, Imagen de John Keats, que nos ha obligado a refrescarlo en la memoria, hablaremos: Yeats, el otro de los otros 3 grandes irlandeses con William Butler. Veamos un fragmento de los versos finales de la Oda a una urna griega:
© Germán Uribe ( Todos los derechos reservados por el autor ) |
| <<< La Esquina de Germán Uribe |
|