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Más reflexiones sobre la vida
por Germán Uribe


El conjunto de estas reflexiones, junto con otras atinentes al amor, el hombre, el tiempo, la muerte y las circunstancias, han venido siendo publicadas en mi libro inédito Reflexiones Existenciales. Si usted, amable lector, quiere adentrarse en todas ellas, o al menos en las ya publicadas hasta ahora, lo invito a visitar mi Home Page.

Artículos anteriores de esta serie:



La costumbre entumece y todo lo que entumece termina por matar.

Si quieres menguar el golpe de una desgracia, espera a que te llegue una mayor.

La vida no es que se vaya, la vida se escapa.

La angustia es una perentoria impugnación a la vida.

Extrañamente, mientras la calumnia y la adulación convencen, la verdad genera duda.

La felicidad podría definirse como el aroma que respiramos cuando se acaba el miedo.

Nada que sea lo único que se tiene puede ser tan malo.

Es más fácil saber lo que no se quiere que lo que se quiere.

Nunca se aprenderá a crecer, se crece simplemente.

Las preocupaciones maduran, la amargura envejece pero el odio mata.

En cuántas oportunidades la fe no termina siendo la sepulturera de nuestras esperanzas.

Las promesas son sólo intenciones que proclaman a medias un deseo.

La paciencia es la difícil arma secreta de los triunfadores.

La desigualdad social consiste en que mientras para unos ciertas situaciones son molestas, para otros son fatales.

Son precisamente quienes no escriben libros, quienes nos dan motivos para escribirlos.

Casi todo lo que hacemos es porque nos lo hacen hacer.

La vida que se vive nada tiene que ver con la vida que se dice que se vive.

Mientras que las palabras son vulnerables, el pensamiento siempre es sólido.

Lo pornográfico puede devenir en algo triste mientras que lo erótico nunca dejará de ser alegre.

Regresar no es siempre retroceder. A veces no se puede comenzar sin un previo regreso.

Curiosamente toda opción o toda posibilidad genera angustia.

En todo caso, el orden y las leyes llevan implícitos un recorte de nuestra libertad.

En la inagotable ley humana de la dialéctica y los contrarios, toda normatividad engendra por sí sola su propia disidencia.

Todo en esta vida se paga, pero nada es tan costoso como la felicidad.

Nuestra libertad no solamente debemos protegerla de los hombres y de sus instituciones, sino también de las ideas y sus múltiples consecuencias necias.



© Germán Uribe   ( Todos los derechos reservados por el autor )
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