XIV

Me falta tiempo para celebrar tus cabellos.
Uno por uno debo contarlos y alabarlos:
otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,
yo sólo quiero ser tu peluquero.

En Italia te bautizaron Medusa
por la encrespada y alta luz de tu cabellera.
Yo te llamo chascona mía y enmarañada:
mi corazón conoce las puertas de tu pelo.

Cuando tú te extravíes en tus propios cabellos,
no me olvides, acuérdate que te amo,
no me dejes perdido ir sin tu cabellera

por el mundo sombrío de todos los caminos
que sólo tiene sombra, transitorios dolores,
hasta que el sol sube a la torre de tu pelo.

(Mañana, Cien Sonetos de Amor: esta obra fue
publicada originalmente en Buenos Aires por Editorial Losada © 1959 Pablo Neruda y Herederos de Pablo Neruda )

 

“Desde el primer minuto el Cónsul Ricardo Reyes (como figura en mucha correspondencia oficial de la época) se desdobla en el poeta Pablo Neruda y este último no pide permiso a nadie para tomar partido frente a la España dividida. Para opinar, actuar y escribir su poesía en llamas. A semejanza de lo que él dice con respecto a su temprana vocación poética: “la poesía vino a buscarme…”, así también la Guerra Civil Española viene en su busca con su cortejo de duelos y de espantos y le pide (el poeta sabe que le exige), que tome partido. Pues bien, ni ahora ni en el futuro Neruda rehuirá la grave tarea de poner su poesía en pie de combate.”

[Pablo Neruda, Cónsul de Chile en la España en Guerra, artículo de Edmundo Olivares aparecido en PARES CUM PARIBUS No. 1, enero 1996]